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Cepeda

Una villa con grandes privilegios eclesiásticos

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A 14 kilómetros al este de La Alberca, en plena sierra de Francia, se encuentra la villa de Cepeda, una localidad que, en pleno valle, se alza sobre una loma coronada por la torre y la iglesia que, según se dice popularmente, velan por sus vecinos y sus almas, respectivamente.

En cuanto a la iglesia de San Bartolomé, es de estilo barroco y data de principios del siglo XVII. De planta de cruz latina cuenta con tres puertas, siendo la principal la más importante, puesto que se encuentra porticada y además, en una de sus esquinas, se pueden encontrar un ara romana del siglo II o III d.C. dedicada a Júpiter. De las otras dos portadas cabe señalar que la que da al oeste está dedicada a San Juan, y es por donde se saca la imagen durante su fiesta, y que la otra cuenta con orejeras barrocas y un blasón redondo con el emblema de la Virgen de la Asunción. De su exterior también destacan los contrafuertes, mientras que en el interior, entre sus altas y esbeltas paredes, cabe señalar el coro y los cinco retablos barrocos. Esta iglesia, en un tiempo, contó con muchos privilegios eclesiásticos e incluso se la podía llegar a comparar con algunas iglesias de Roma. Junto a ella, también coronando el pueblo, se encuentra la torre del campanario del siglo XVII, exenta del resto del edificio puesto que fue sufragada tanto por el concejo como por el obispado, por lo que se le dio usos civiles y religiosos.

Otros edificios que merecen ser observados más detenidamente durante el paseo por Cepeda son el ayuntamiento, que fue una antigua Alhóndiga, dado que el anterior consistorio estaba ubicado donde actualmente se sitúa el parque del Concejo, lugar de encuentro de los cepeanos, y la Casa de la Inquisición, un edificio de finales del siglo XVIII, ubicado en la calle La Fuente y actualmente de propiedad privada. De él cabe destacar su curiosa fachada con arco de piedra, el dintel con molduraje de la ventana izquierda del edificio o los restos del esgrafiado que decoraba la pared.

También merece mención la ermita del Humilladero, situada a la entrada del municipio y que data del siglo XVI, aunque sufrió varias remodelaciones posteriores; y la de San Marcos, situada en la carretera a Madroñal y que data de entre finales del siglo XV y principios del XVI. Aunque esta última se encuentra actualmente en estado de ruina, se está trabajando por su recuperación, puesto que tuvo una gran importancia tanto por su tamaño como por su historia, y es que la ermita llegó a tener cofradías de ambos sexos, algo raro en aquella época, e incluso llegó a recibir una bula papal que le otorgaba diferentes privilegios.

Un paseo por sus calles disfrutando de las tradicionales construcciones de sus casas y de la historia que emana de las paredes de algunas de ellas es una buena opción, así como disfrutar de su entorno por las rutas pertenecientes al GR10 que unen Cepeda con otros pueblos de la zona.