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Cesuras

Dos por una

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Esta localidad surge de la reciente fusión, pionera en Galicia, de Oza de los Ríos y Cesuras. Sus paisajes ofrecen los matices de la montaña, ríos y colinas atlánticas; con su vegetación abundante color verde esmeralda y sus cascadas saliendo a borbotones de entre las escarpadas rocas. De entre dichos paisajes destacan el valle de Filgueira de Barranca, los montes do Gato -de más de 500 metros de alto- y el río Mendo, a cuya vera discurre la red de rutas de senderismo del Proyecto del Mandeo. Semejante riqueza paisajística se aprovecha en áreas recreativas como la de Agra, junto al río Mendo; la de la parroquia de Bandoxa, que ofrece unas vistas impresionantes de montañas y aguas fluviales; y la de la parroquia de Porzomillos, en medio de un roble que recuerda por su anchura y longevidad al Árbol de las Almas de ‘Avatar’.  En torno a este derroche de naturaleza se organizan multitud de actividades deportivas como la ruta BTT Oza-Cesuras que recorre el Gato y los caminos de Mandeo, y el Rally Oza-Cesuras de Regularidad y Vehículos históricos.
La abundancia de patrimonio es otro de sus rasgos característicos. En la antaño Oza de los Ríos se encuentran la iglesia gótica de San Nicolás y la parroquia de San Pedro, buen ejemplo del románico gallego de sobrios edificios de piedra. También románicas son la iglesia de Cuiña -que conserva unas preciosas pinturas murales- y la de Salto. Por su parte, la iglesia de Santiago de Rebolledo posee la cerradura más antigua de Galicia. En lo que se refiere a lo que era Cesuras, fue tierra de abundantes asentamientos. Los más antiguos son sus cinco castros celtas. Ya en el cristianismo medieval, el campanario separado de la iglesia de Paderne nos sorprende como si fuese un gran bloque de piedra aparte. Posteriores son las iglesias barrocas como Figueredo o Trasanquelos. Además, en la parroquia de Bragad hay un cruceiro a 400 metros de altitud. Pero, sin duda, el monumento más importante de la localidad es el modernista sanatorio de O’Paraxon, obra inacabada rodeada de un fértil bosque de pinos y eucaliptos: el parque do Sanatorio.  

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