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Espeja de San Marcelino

Reliquias de santo entre pinares

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Bosques de pinares y un mar de plantas aromáticas anteceden el camino hasta Espeja de San Marcelino, pintoresco municipio enclavado en la ribera del río Pilde y en la Zona de Especial Protección de Aves del Cañón del Río Lobos. Su época de máximo esplendor llegó con la fundación del convento de Santa María en la vecina Guijosa a principios del siglo XV, dirigido por los hermanos Jerónimos y hoy en ruinas.

Tras la desaparición de este convento durante la Desamortización, se trasladaron las reliquias del mártir cristiano San Marcelino a la parroquia de la localidad, dedicada a Nuestra Señora de la Asunción, donde se sigue venerando al santo. Se completa su patrimonio histórico con el puente de Costillos y el rollo jurisdiccional de la localidad.