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Las Casas del Conde

Un Calvario rodeado de castaños y robles

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A 15 kilómetros de La Alberca, en el corazón de la sierra de Francia, la pequeña localidad de Las Casas del Conde, con apenas medio centenar de vecinos y el término municipal más pequeño de la provincia (solo 1,26 kilómetros cuadrados), se asienta en una ladera del valle del río Francia, conservando toda la esencia de un pueblo serrano, pudiéndose apreciar la arquitectura tradicional de la zona en sus casas y calles.

El municipio, de forma alargada en paralelo al río Francia, está dividido en dos barrios, el Viejo y el Nuevo, separados por un arroyo, y fue nombrado villa en 1759 por el rey Carlos IV, tras liberarla del condado de Miranda del Castañar, al que pertenecía hasta entonces. Además, su destacada ubicación le hace tener un microclima privilegiado que permite que sus tierras sean fértiles y se pueda cultivar todo tipo de árboles, incluyendo el olivo y la vid, de donde sale su vino, incluido en la D.O. Sierra de Salamanca.

En cuanto a sus edificios cabe destacar la iglesia de Santa Catalina, de la que sobresale su espadaña con dos campanas y el portal, protegido por un sencillo tejado que se sujeta sobre tres columnas. Construida en 1705 en la parte baja del pueblo, cerca del río, su ubicación ha provocado que, actualmente, solo se utilice durante el verano, cuando la población aumenta, dado que los vecinos más mayores tienen dificultad para bajar hasta ella, por lo que el resto de los oficios del año se hacen en la ermita. Y es que la ermita del Humilladero está ubicada en el centro del núcleo urbano, muy cerca de la plaza Mayor donde está el ayuntamiento. Se trata de un pequeño edificio de piedra, con una gran puerta con arco de medio punto y una campana en lo alto del tejado —que a su vez sobresale sobre el atrio—, en el que se guarda la imagen del Santísimo Cristo del Humilladero.

Cabe destacar que tanto delante de la iglesia como de la ermita podemos encontrar sendas cruces de piedra que forman parte del camino del Calvario, que sale desde el centro del pueblo y va guiando los pasos hasta las afueras, en la parte baja, más allá de la iglesia, donde se puede encontrar las tres cruces del Calvario ubicadas en pleno monte y rodeadas de castaños, robles y olivos.

Además, cabe señalar que por éste pueblo pasa la conocida como Ruta de los Espejos, un camino circular de 9,2 kilómetros que une San Martín del Castañar, Sequeros y Las Casas del Conde y en el que, además de la belleza natural de la zona, se pueden apreciar algunas obras escultóricas que se integran en el ambiente. También existen otras rutas que unen la localidad con otros pueblos de la zona como La Alberca, San Martín del Castañar, Mogarraz o Monforte de la Sierra.