Nava de Arévalo

Nava de Arévalo

Información turística: 920314001

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Municipio cercano a Arévalo, próximo al río Arevalillo (cauce transitorio), que incluye las pedanías de Noharre, Magazos, Vinaderos y Palacios Rubios. Reúne en total más de 750 habitantes y dista de Ávila 50 km.

La Nava es un pueblo amplio, que como todos los de la comarca de La Moraña demuestran haber vivido tiempos de población bastante más abundante.

La ruta por las iglesias de sus pedanías (con elementos mudéjares y barrocos) es interesante. El templo principal es San Pedro, en la propia Nava, con un gran pórtico sujeto por cinco arcos de ladrillo sobre pilastras de granito. Está orientado al sur, quizás por influencia de la cercana Segovia, donde es un elemento característico del románico. Se usaba como lugar de reunión para discutir asuntos municipales al abrigo del norte. El interior conserva una de las obras maestras de la comarca en artesonados de tradición mudéjar. En especial las tribunas decoradas en filigrana, que algunos autores consideran únicas en la provincia.

La vecina iglesia de Palacios Rubios es otro icono del románico de ladrillo abulense, sobre todo por el ábside que se prolonga en un tramo recto, con las clásicas arquerías ciegas que le aportan ritmo decorativo al conjunto. Es una rara avis, aunque no única, ya que a esa cabecera se le añadió posteriormente un campanario, muy austero, con un aspecto casi militar que refuerza la personalidad del edificio. Así que es torre y ábside a la vez. A la izquierda del ábside, otro elemento peculiar: la estructura circular que protege la escalera de acceso al campanario. El interior conserva varios retablos barrocos y elementos arquitectónicos y decorativos supervivientes de la primera construcción mudéjar.

Los templos de Noharre, Magazos y Vinaderos son más modestos, existen ermitas más grandes, pero son valiosos precisamente por su contraste con las edificaciones de pueblos más pudientes. Cerca de Magazos se excavaron los restos de una villa romana y además de mosaicos encontraron la figura de un tritón tallada en mármol. Hay que acercarse al Museo Provincial de Ávila para conocerla.

En un pinar entre La Nava y Pedro-Rodríguez se levanta uno de los templos más populares del norte de Ávila: la ermita del Cristo de los Pinares. A mediados de septiembre recibe la romería más multitudinaria de la comarca y su paisaje también merece la procesión. Se sitúa junto al valle excavado por el río Arevalillo, una de las pocas zonas onduladas e irregulares en una tierra de llanuras sin apenas repechos.

Todos los pueblos del municipio conservan grandes casonas campesinas de arquitectura tradicional en una o dos alturas, con los clásicos tapiales encalados y encintados en ladrillo visto, y una sencilla pero variada colección de elementos decorativos geométricos.

La Nava linda con una de las mayores masas forestales del norte de la provincia: los pinares resineros que rodean los ríos Adaja y el Arevalillo, además de los sotos pegados a los cauces con álamos y alguna que otra encina, entre otras especies. Esto convierte al término en un observatorio de aves esteparias y de arboleda, que se prolonga en una vecina zona ZEPA de protección de aves (entre Arévalo y los contornos de Madrigal, aproximadamente). En los pinares cercanos han llegado a anidar parejas de águilas reales.