O Pino

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La blancura de los muros contrasta con la cantería de los contrafuertes y las alargadas ventanas rematadas en arcos apuntados en la neogótica Santa María de Budiño, quizá la iglesia más bella del concello junto a la neoclásica Santa Eulalia de Arca, con una fachada principal a modo de frontón sostenido por pilastras y en cuyo interior destaca la pared del altar por su forma de vieira. Al barroco pertenecen San Julián de Lardeiros (con un relieve de la Virgen y el Niño empotrado en la pared en forma de templete plateresco) y Santa María de Gonzar (de llamativo campanario con balcón de hierro forjado y cúpula octogonal de ocho vanos). Bien merece una parada el cruceiro de esta última, el de San Miguel de Pereira, San Verísimo de Ferreiros…

La arquitectura civil alcanzó su máximo esplendor con pazos como el de Bermás o del Marqués de Montesacro, de estilo barroco, donde se encuentra el cedro más grande de Galicia: 18 metros de altura y una voluminosa copa. También barrocos son el pazo de Medín o Porto Outeiro (completa el conjunto un palomar del s. XVI) y el de Picón (sobre su fachada despunta una torre almenada).

De entre las construcciones populares llaman la atención el enorme hórreo de madera que descansa encima del portón de la Casa del Juez o una fuente monumental con escultura de San Antonio como si estuviera a la entrada de un templo romano que se corona con una vieira. Por estas tierras cruzó en su día –al igual que hoy lo hace el Camino de Santiago– una vía romana, de la cual da testimonio el Ponte Puñide sobre el cauce del Mera. Desde aquí parte una ruta de senderismo por la orilla del río hasta su unión con el Tambre en la playa fluvial de A Tarroeira. Pero es el Noa el que ofrece un espectáculo visual al precipitarse por una cascada mientras discurre por la parroquia de Santo Estevo de Medín.

La abundancia de pequeños cursos de agua explica la multitud de molinos, la mayoría de ellos ruinosos, aunque se mantiene en funcionamiento el de Rexedoira con una tosca cubierta de losas de piedra. A ambos lados de su puerta se aprecian sendos posaderos para dejar los sacos de grano.

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