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Quintanilla de Trigueros

Casas cueva y dos templos hermanos

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Cuentan los mayores de Quintanilla de Trigueros que antaño los habitantes de la localidad vivían en casas-cueva que protegían del frío en invierno y del calor en verano, mucho antes de que existieran las típicas bodegas-restaurante bajo tierra. Hoy ya no se estilan, pero este pintoresco pueblo sigue manteniendo el sabor de antaño en sus estrellas callejuelas, salpicadas por casas de adobe y piedra, algunas con escudos de viejas familias señoriales de la época medieval. Una de las curiosidades del urbanismo de Quintanilla de Trigueros es que no alejaron la ermita a las afueras de la localidad, como sucede en otros lugares de la meseta castellana, sino que se alza cerca de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, ambas construidas en piedra y abiertas al visitante previo contacto con el Ayuntamiento.