Villa manchega bañada por el Júcar que ofrece al visitante una variada arquitectura. Partiendo de la plaza del Doctor Fernández Turégano se pueden ver el ayuntamiento, en un edificio del siglo XVIII, y la iglesia Parroquial de Santa Catalina. Este templo barroco, levantado entre los siglos XVII y XVIII, tiene planta de cruz griega y capillas interiores como las de Fátima y el Rosario, frescos de Víctor de la Vega en la cabecera y un curioso reloj de sol en su lateral derecho. El convento de las Religiosas Clarisas fue construido a principios del siglo XVIII por el Padre Hortelano, natural de Sisante, y alberga en su iglesia un Nazareno de Luisa Roldán, artista más conocida como ‘La Roldana’.

El paseo por el municipio se remata con un recorrido por sus casas nobiliarias, algunas tan destacadas como La Sevillana, la de los Cañizo y Losa, Los Cosías o Los Meneses (todas del XVIII).

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