Molino de Fernán-Pérez

Molino de Fernán-Pérez

Estar en un entorno natural y sentir el viento de la sierra, ver las aspas del molino de Fernán-Pérez o Manuel Gil a las afueras de la pedanía, nos ayuda a sentir el sosiego que allí se respira. Estamos ante una construcción que pinta el paisaje de la zona y aunque sea de titularidad privada y con un buen estado de conservación, su atractivo externo es singular. Sobre una elevación del terreno sobresale el molino y su propietario tiene a bien seguir conservando la maquinaria y estructura del mismo. Las cortijadas de El Altillo, Los Arcos, El Cortijillo y El Albergue están en las inmediaciones del molino y los vientos de Nijar movían sus aspas para la molienda del grano. La funcionalidad del molino se perdió a lo largo del siglo XX pero éste permanece como un elemento distintivo del entorno. De planta circular y torres de obra con techo giratorio, se introdujeron en la provincia de Almería en el siglo XIX. En el paraje de Balsa Blanca encontramos otro molino, también en desuso y de propiedad privada, el de Arriba de Agua Amarga y el Collado de los Genoveses son otros ejemplos de la perdurabilidad de estas construcciones.

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