Floristería y tetería 'Salón des Fleurs' (Madrid)

Tomar el té en el país de las flores

salon fleurs madrid
El paraíso de los amantes de las flores y las meriendas.

Tomarte una buena taza de té caliente y un pedazo de tarta casera mientras ves llover tras la ventana es el plan invernal perfecto. Si encima le sumas un entorno lleno de jardines verticales, plantas aromáticas y flores secas, a ver quién se atreve a decir que no. 'Salón des Fleurs' es una floristería-pastelería-tienda de regalos en Madrid ideal para encargar un ramo de novia, merendar solo o con amigos, comprar un detallito diferente o sumarte a algún taller floral.

En el madrileño barrio de Chamberí, una puerta rosa abrazada por plantas de temporada de todos los colores invita a entrar a este salón de aires parisinos y londinenses. Tras cruzarla, ya no hay vuelta atrás: los tropecientos aromas que emanan de los tés, las flores y la repostería te engatusan para no dejarte marchar. 

La fachada es un aperitivo visual.

Si hay un nombre propio detrás de este proyecto, ese es el de Pablo Zarzalejo, que lleva 35 años dedicándose a las flores. Pablo era dueño de una floristería del barrio y todos los días le regalaba a Ana, una empresaria vecina, una flor para que se la llevara a su abuela. Así forjaron una amistad para toda la vida que derivó en 'Salón des Fleurs'.

Entre flores, repostería saludable, poco azúcar e ingredientes naturales.
Entre flores, repostería saludable, poco azúcar e ingredientes naturales.

"Él no sabía muy bien cómo hacerlo porque en España no hay cultura de la flor y ya la encuentras hasta en supermercados. Pero aquí un ramo de rosas te dura 15 días, no tres; esa es la diferencia de trabajar con la flor y no venderla a granel. Pablo necesitaba un sitio distinto en el que transmitir que el tipo de flor que hay en una floristería es otra, de mayor calidad", cuenta Lara Mejías, directora de comunicación del negocio. Una amante del té como Ana vio claro que ambas pasiones podían mezclarse con éxito y ¡voilá! Este año cumplen cinco años sin parar de trabajar.

Una historia de amor al té y las flores.

Con aroma a champán, piruleta y yogur

A la entrada, Carolina lleva desde el primer día recibiendo a los clientes tras la barra, preparada para recomendar un té en el que sumergirse. Los hay para todos los gustos: negro con manzana, cardamomo, pimienta y naranja, rojo con cereza y caramelo, o verde con champán y fresas. También ofrecen infusiones para niños, como la de piruleta o la de yogur con arándanos, que, según nos cuentan, vuelve a los pequeños más locos que el chocolate líquido.

Luminoso y a la vez acogedor.

"La idea era apostar por un té que, ligado a la flor, tuviera sentido; que quien se lo tomara sintiera sabores y sensaciones que conoce. Son tés por y para la gente, sin pretensiones", dice Lara. Para acompañar la bebida, en la vitrina de la entrada se alzan las mejores y más dulces aliadas: magdalenas y tartas elaboradas por 'La Petite Cuisine', el propio cáterin de 'Salón des Fleurs'.  

En cuanto a dulces, hay donde elegir.

"Es una repostería saludable, con el menor azúcar posible e ingredientes naturales, sin conservantes. Tenemos las tartas más clásicas, como al carrot cake, la red velvet o la sacher, y originales nuestras, como Amor Persa –con agua de azahar– o la de Cerveza Negra, que está hecha con Mahou negra, porque siempre que podemos apostamos por producto local". Otra de las protagonistas es la tarta de Violeta, un homenaje dulce a las abuelas que llevaban siempre encima esos clásicos caramelos para alegrarnos la tarde. Las abuelas eternas.

Salon des Fleurs
Aquí puedes encargar un ramo de novia, merendar solo o con amigos, comprar un detallito diferente o sumarte a algún taller floral. ¿Alguien da más?

Un sitio cuqui con rollo Monty Python

Que no cunda el pánico, amantes de lo salado, aquí nadie se queda con hambre: también hay sandwichitos que pueden saborearse individualmente o mezclados con repostería dulce y servidos en una torre de cristal de tres pisos, como en todo buen tea party inglés. Porque 'Salón des Fleurs' se presta tanto a este tipo de celebraciones en familia, como a pasar un rato agradable con uno mismo. 

"Navidad en el País de las Maravillas".

"En verano, los españoles somos de calle, de terrazas, pero cuando llega el otoño nos volvemos más caseros y aquí la gente se siente en casa, por eso no le cuesta venir", revela Lara. El secreto está en los inmensos ventanales que, en los días grises de tormenta, atraen a quienes quieren ver llover con su taza caliente entre las manos; y, cuando sale el sol, permiten que inunde el espacio esa luz invernal perfecta para sentarse a leer o a charlar sobre la vida con personas queridas. Por la noche, las cortinas de lucecitas ponen el broche de oro a esta guarida en plena ciudad.

Carolina despide a los clientes con cercanía.

Es innegable la tranquilidad que transmite estar rodeado de plantas y detalles curiosos que mezclan la inocencia con la picardía. "Queremos que la gente lo entienda como un sitio 'cuqui', pero que en el fondo exista un rollo Monty Python, ese humor inglés un poco transgresor que puede verse en el retrato de la oca que se alza en la escalera".

El humor también está presente en la decoración.

Secretos florales en la intimidad

Pero si algo destaca de la decoración del local es su clara inspiración en Alicia en el País de las Maravillas: los conejos blancos avisan en las pizarritas de que una mesa está reservada, las liebres decoran las cajas de dulces navideños y hasta cinco relojes ocupan el lugar –dos de ellos, escondidos bajo las jaulas que cuelgan del techo–. Solo uno de los cinco está en hora, pero no nos revelan cuál es. "Queremos que la gente venga a disfrutar y a vivir la experiencia, sin prisas". Por eso, además de flores, té y repostería, el local también es tienda de regalos, tanto de los que decoran el espacio como de los que se venden en la planta superior. 

Solo uno de los relojes colocados en la sala está en hora.

Mientras, en el piso de abajo, se esconde la esencia de 'Salón des Fleurs', el maestro florista. Por estas fechas, el taller en el que trabaja Pablo está repleto de flores de pascua, abetos y acebos esperando ser embellecidos, cuidados y entregados. Después de más de tres décadas con ellas y proveniente de una familia de floristas, no puede ni imaginarse abandonar sus flores.

"Salvo servir algún que otro té cuando hace falta, esta es mi profesión y estoy encantado de la vida", confiesa. Además de estar a cargo de las protagonistas del local, recibe a las novias que buscan el ramo perfecto, aconseja a todo aquel que quiera hacer (o hacerse) un buen regalo, e imparte talleres en los que enseña a elaborar centros de mesa y transmite su pasión por las plantas.

Los polvorones, encargo estrella.

Cuando le preguntamos si charla con ellas cuando se quedan solos, responde sonriente pero tajante. "Por supuesto, hay que hablarles y darles cariño y amor para que estén así de bonitas. Nos contamos nuestras vidas, ellas a mí y yo a ellas, pero lo que nos decimos se queda en la intimidad".

'SALÓN DES FLEURS' - Guzmán el Bueno, 106. Madrid. Tel. 915 35 23 48.
 
 

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