Arte urbano en Madrid

El museo al aire libre de Tetuán

Un homenaje a los balcones y a la 'nueva florecida normalidad'.

¿Sabías que en Tetúan se encuentra la segunda cúpula más grande de Madrid? ¿O que aquí es posible ver uno de los proyectos de arte urbano más importantes de la ciudad? Te contamos todo ello y más en este recorrido de alrededor de 30 minutos, en el que nos acompaña Adrián de Microplán Madrid, un madrileño de pura cepa para el cual la ciudad no tiene secretos.

 

Antes de comenzar la visita, Adrián nos pone en contexto: "El barrio de Tetuán debe su nombre a la homónima ciudad marroquí, ya que aquí se asentaron las tropas vencedoras de la guerra africana en 1860. Su historia está ligada desde siempre a la inmigración, en el siglo XIX llegaban aquí desde el campo y en la actualidad, su inmigración es principalmente de origen extranjera (en su mayoría sus habitantes proceden de República Dominicana, Rumanía y Filipinas)", comenta el guía de Microplán Madrid.

Calle Goiri. Vista de la Parroquia de San Francisco de Sales.

De hecho, la multiculturalidad es uno de los temas más recurrentes en las obras que forman parte de Paisaje Tetuán. Esta iniciativa se desarrolló entre 2013 y 2018, en el marco de Madrid Paisaje Urbano, y han colaborado en ella Intermediae, así como asociaciones de vecinos, como la Huerta de Tetuán o la periodista Bea Burgos, autora de los blogs Aquí Tetuán y Ventanas a Tetuán, a través de los cuales es posible conocer la historia de este barrio.

Plaza del Poeta Leopoldo de Luis. Mural de Eddaviel.

"El objetivo principal de Paisaje Tetuán era la 'dignificación de muros', poniendo en valor las medianeras pertenecientes al Ayuntamiento, a través de los grafitis", precisa el autor de Micro Plan Madrid. El arte urbano es un arte muy efímero, así, algunos grafitis de aquellos años ya no están, como la Ninfa de David y Pablo en la fachada del Mercado Municipal (Marqués de Viana, 4), que ha sido reformado o la peculiar Mujer viajera de SAN (Eseaene), en cuya medianera se ha construido un edificio residencial (Marqués de Viana, 24). Otros han sido 'pisados' por los writers, que han querido dejar su huella, algo muy habitual en el arte callejero.

Calle Nuestra Señora del Carmen, con la Calle Hierbabuena. 'Compartiendo muros', de La Antigua y Elena Vacas.

Arrancamos nuestro paseo en la plaza del poeta Leopoldo de Luis, dominada por las presencias/ausencias de Suso 33, un artista urbano de 47 años que se crió en Tetuán, en Valdeacederas. En su obra vemos diferentes siluetas de personas, que a su vez, dan vida a otra figura humana; "de esa forma, Suso nos invita a reflexionar sobre la relación entre individuo y sociedad", añade Adri. En la misma plaza, podemos observar otras intervenciones de diferentes autores, algunas espontáneas, otras comisionadas por el Ayuntamiento.

Las 'presencias/ausencias' de Suso 33.

De camino a nuestro próximo destino, la calle Hierbabuena, pasaremos por la Iglesia San Francisco de Sales, cuya cúpula es la segunda más grande de Madrid. En la calle Hierbabuena se encuentra el proyecto Compartiendo muros de La Antigua y Elena Vacas, que en estos años ha sido 'pisado' por otros writers, pero aún podemos observar la obra original, inspirada en el carácter multicultural del barrio, en las plantas –que dan el nombre a muchas calles de la zona– y en el agua, un elemento clave de este distrito, por su cercanía al Canal de Isabel II. Así, vemos la diversidad de formas, colores y flores sobre un fondo de agua.

Calle del Matadero. Mural de Boa Mistura pisado por 'writers'.

Antes de llegar a Marqués de Viana, la calle en la que se encuentra el núcleo central de Paisaje Tetuán, Adri nos invita a detener nuestras miradas en unas casitas bajas, con ladrillo visto y de estilo neomudejar, las viviendas típicas de los obreros entre los siglos XIX y XX, que solían tener un patio interior; además, en la calle Cactus, nos insta a levantar la cabeza, para que notemos un sotabanco, un elemento arquitectónico que hoy día suele albergar trasteros, pero que cuando se construyó, después de la Guerra Civil, daba cobijo a los españoles que se mudaban a Madrid para trabajar.

Marqués de Viana 70. Intervención de E1000ink.

En Marqués de Viana 52 nos topamos con la obra del joven segoviano afincado en Madrid Borondo, quien además, participó en el comité organizativo de Paisaje Tetuán. Gonzalo –este es su nombre– "suele intervenir en los lugares más recónditos de la ciudad, así como en el medio rural, trabajando con las superficies más insólitas, como bolas de paja o cristal, para que estas interactúen con la obra misma", aclara el autor de Micro Plan Madrid.

Calle Marqués de Viana 52. Mural de Borondo.

En esta ocasión, Borondo dibuja dos figuras –un hombre y una mujer– de espaldas, esposadas, y podemos ver apenas las palabras 'Ayuntamiento de Madrid'. De este modo, el autor quiere denunciar la censura del arte urbano por parte de las administraciones públicas, pero también la incomunicación entre individuos y entre el artista y la sociedad.

Antes de ver las otras dos obras situadas en Marqués de Viana, recorremos la calle Matadero y veremos en frente de nosotros Alteritas, un proyecto de Boa Mistura, realizado en 2016 en colaboración con la Universidad Antonio de Nebrija. A pesar de haber sido muy pisado, aún es posible ver las referencias, una vez más, al agua, a las plantas y a la naturaleza multicultural del barrio. Siempre Boa Mistura acaba de llenar de flores la fachada de un edificio de la calle Olite, en homenaje a los balcones y a la 'nueva florecida normalidad'.

Calle del Matadero. Huerta vecinal.

Seguimos nuestro recorrido en Marqués de Viana 70, donde se encuentras las dos intervenciones de E1000ink. En un lado de una medianera podemos observar un trampantojo geométrico donde el artista juega con las perspectivas, aprovechando el mobiliario urbano y la misma fachada; en el otro lado de la medianera, vemos otro trabajo muy parecido, que compone la letra 'E'.

En la calle Almortas nos topamos con la instalación de Spy.

Terminamos este paseo por Tetuán en la calle Almortas, donde nos topamos con la instalación de Spy, un conjunto de videocámaras que en su proyecto inicial apuntaban al viandante que pasaba por la calle Almortas y que hoy día, con el pasar de los años y las intemperies, apuntan a todas las direcciones. Parece ser, una vez más, que la naturaleza es sabia y nos quiere decir que ya nos vigilan por todas partes.

Atardeceres épicos del parque Agustín Rodríguez Sahagún, junto a la instalación de Spy.