Playas fluviales en Zamora

De perdidos, al río

Los Pelambres Zamora niños
Los Pelambres es la playa más concurridas del río Duero a su paso por Zamora.

En Zamora sí hay playa. Y no solo una, sino casi veinte. A falta de mar, los ríos, lagos y embalses que surcan esta provincia de interior brindan una veintena de reposadas playas fluviales donde los pinchos sustituyen a los espetos, las ocas suplen a las gaviotas y el lodo cura tanto o más que el saltire.

“De perdidos, al río” nunca había sido una decisión tan meditada en Zamora. Lejos de ser una propuesta descabellada y tomada como última opción, es la preferencia para muchos zamoranos en el periodo estival. Ante la carencia de mar, los arenales y praderas en entornos fluviales conforman pacíficas zonas de baño en plena naturaleza que son el refugio elegido por cientos de bañistas cada verano para huir del calor, el bullicio y las aglomeraciones.

Playa La Rasera Burganés
Cientos de personas eligen las riberas de ríos y lagos, como la playa de La Rasera, para aliviar el calor castellano.

Eso sí, el censo oficial de playas de la Junta de Castilla y León solo recoge nueve espacios donde oficialmente está autorizado el baño y sus aguas son consideradas aptas para darse un chapuzón: el Lago de Sanabria, Santa Cristina de la Polvorosa, Milles de la Polvorosa, Villanázar, Villardeciervos, Ricobayo, Burganes de Valverde, Camarzana de Tera y Los Pelambres.

Playa Los Molinos Villardeciervos
En algunas, como en Los Molinos, se pueden llegar a practicar deportes acuáticos como el 'paddle surf'.
# 1. Los Pelambres: el ‘Benidorm’ de Zamora

1. Los Pelambres: el 'Benidorm' de Zamora

Su nombre no alude a las preferencias estéticas de los bañistas en cuanto a su vello corporal, sino que su denominación está más bien relacionada con el pelo animal y se remonta al Medievo. “El término hace referencia al sitio donde antiguamente se curtían las pieles y la zona terminaba llena de pelos”, resume José Antonio. Él es uno de los dos jóvenes barqueros encargados de transportar viajeros de una a otra orilla del río Duero en un peculiar transbordador de madera.

Playa Los Pelambres Zamora
Las playa de Los Pelambres recibe una gran afluencia de bañistas al estar en la propia capital.

La barcaza es uno de los últimos atractivos de la playa Los Pelambres, popularmente conocida como el Benidorm de Zamora capital. De un lado, el puente de los Poetas; del otro, el puente de Piedra, y, enfrente, la mejor panorámica de Zamora con el susurro del Duero que a tantos literatos ha inspirado. Una estampa de postal de “la ciudad del alma”, como decía Claudio Rodríguez, en la que mejor se aprecia la belleza de la capital del Románico y su skyline, con la silueta de la Torre del Salvador y el cimborrio de la Catedral -la singular cúpula escamada de influencia bizantina- acaparando todas las miradas.

barcaza Los Pelambres Zamora
Una 'barcaza' es la encargada de transportar a quienes se acercan de un lado al otro del Duero.

“Esa hilera de rocas sobre el río se llama zuda, aunque también se conoce con el nombre de azud, y el motivo por el cual se construyó era redirigir el agua hacia las Aceñas de Olivares, molinos que aprovechaban la fuerza del agua para moler trigo, curtir pieles y trabajar con metales, entre otras labores”, explica José Antonio. Es precisamente en el muelle de estos antiguos molinos visitables donde podemos subirnos de forma gratuita a bordo de la barcaza y de unas pintorescas barquitas de remo, como si estuviéramos en El Retiro madrileño, pero sin estar de bote en bote.

Los Pelambres skyline Zamora
La panorámica del 'skyline' de Zamora desde esta playa resulta preciosa.

Una estampa para enmarcar

La otra diferencia con la capital de España es que aquí, todo sea dicho sin remilgos, el tono verde del agua del estanque tira más a un color marrón tierra chocolate. Una realidad defendida por sus bañistas, más paladines del denostado lodo que del cloro. “Mi hija tenía la piel atópica, se ha bañado aquí todos los veranos y se le ha quitado”, explica Teresa destacando el valor terapéutico del barro en ciertas patologías cutáneas.

Playa Los Pelambres ocas
Uno de los pasatiempos más comunes es dar pan a las aves que viven en la zona.

Candelas, Luca y Lucía juegan en el agua en la zona delimitada por las boyas amarillas. A pocos metros, Francisco y sus nietos dan pan a las ocas y patos que nadan en la orilla, una práctica cada vez más extendida que trata de evitar Pablo, el socorrista. Según recuerda, dar alimento a estos palmípedos está prohibido por el ayuntamiento. Desde lo alto de su silla de vigilancia, el campo de visión permite contemplar una multitud de escenas. Parece un cuento de Teo.

Playa Los Pelambres sombras
El espacio está habilitado con sombras, merenderos y un chiringuito para mejorar la experiencia.

Grupos de amigos, familias y parejas toman algo en el chiringuito con mejores vistas de la ciudad. Dos niños compiten por ver quién llega más alto en los columpios de la zona de recreo infantil. Los más fit modelan sus hercúleos cuerpos en el parque de calistenia. José y Susana disfrutan de una cerveza a la sombra junto a una mesa de merendero mientras hacen un alto en el camino en su ruta de Cádiz a León en autocaravana: “Una vez que pasamos, vimos la playa desde la carretera y nos encantó”. 

Tres vecinos de la capital juegan al chinchón en una mesita plegable: “Como no tenemos mar, ¡pues al Duero!”. A lo lejos, un hombre achica agua de una de las barquitas. Y mientras tanto, María Jesús le enseña a sus amigas su nuevo sombrero de paja. Cada día después de comer, la presidenta del barrio ribereño de La Horta coge sus bártulos, cruza el puente de Piedra “con una buena calorina” y, en quince minutos, se planta en primera línea de playa para pasar la tarde junto a sus amigas de Zamora, Salamanca y Torrevieja. Llevan 50 años viniendo a Los Pelambres a tomar el sol, la sombra, darle al palique, reírse y pasarlo bien, como ellas mismas resumen. “Esto es el paraíso”. 

Playa Los Pelambres barcas
Las barquitas a remo del Duero recuerdan a las de El Retiro, pero sin aglomeraciones.
# 2. Lago de Sanabria: el “cubito” de España

2. Lago de Sanabria: el “cubito” de España

Zamora posee el mayor lago de origen natural y glaciar de la Península Ibérica: el Lago de Sanabria. Un tesoro regalado por el hielo hace -al menos- más de 10.000 años en el que poder bañarte y dejarte sorprender por la belleza y majestuosidad del entorno en cualquiera de sus cuatro playas principales: Custa Llago, Viquiella, Los Enanos o El Folgoso, además del paraje conocido como Rocas Negras.

Lago de Sanabria
El Lago de Sanabria es el único lago glaciar de toda la Península Ibérica.

En todas ellas, se recomienda el uso de escarpines, chanclas o cangrejeras para sortear los cantos de la orilla con mayor comodidad, aunque su uso es prescindible una vez te sumerjas bajo la pureza de sus aguas junto a truchas, gobios, bogas, escallos y bermejuelas.

Playa Lago Sanabria
A pesar de las recomendaciones de uso de escarpines, las molestias se olvidan al llegar al agua.

Es, sin duda, el baño más refrescante que te puedes dar en Zamora después de visitar Puebla de Sanabria -uno de los pueblos oficialmente reconocidos como más bonitos de España-, hacer una ruta senderista en el entorno del parque natural, meterte en la boca del lobo en el centro temático de Robledo, viajar en catamarán o surcar las aguas del Lago a bordo de una pedaleta o un kayak y sentir su inmensidad.

Lago de Sanabria familias
Familias y grupos de jóvenes disfrutan de las frescas y cristalinas aguas del lago.
# 3. Tera y Órbigo: los manantiales del verde

3. Tera y Órbigo: los manantiales del verde

De oeste a este, el río Tera atraviesa la provincia por el norte del terruño dejando a su paso un nutrido reguero de playas donde reina la quietud. Tras dejar atrás el Lago de Sanabria, la extensa playa de Los Molinos, en Villardeciervos (declarado Bien de Interés Cultural), constituye una de las alternativas favoritas de los veraneantes de La Carballeda.

Playa Los Molinos
La amplitud de la playa de Los Molinos, en Villardeciervos hace que sea una de las favoritas.

Está enclavada en un entorno privilegiado: la Reserva Regional de Caza Sierra de la Culebra, donde se encuentra la mayor concentración de lobo ibérico. Su arena de playa, su dilatada orilla, su amplia zona arbolada de pinos, robles y castaños, sus merenderos y su bar -con ricos pinchos morunos- lo ponen fácil. Además, cuenta con una amplia oferta lúdica, con embarcadero incluido, donde poder echar la caña para pescar o subir a alguna de las embarcaciones de alquiler en la que navegar por el embalse de Valparaíso.

Saltos La Rasera Burganes
El paso del Tera por la playa de La Rasera, en Burganes, ofrece profundidades como para saltar.

Siguiendo el curso del río Tera, nos adentramos en la comarca de Benavente y Los Valles, donde encontramos La Barca (en Camarzana de Tera), La Rasera (en Burganes de Valverde), El Hoyo (en Milles de la Polvorosa) o Villanázar, además de La Estacada (en Santa Cristina de la Polvorosa), bañada esta última por el río Órbigo. Cinco auténticos remansos de paz y agua dulce en medio de los bosques de ribera y verdes praderas por donde querrás andar descalzo para sentir el frescor del césped bajo tus pies. «De perdidos, al río». De cabeza.

La Barca Camarzana
El césped de la zona de La Barca, en Camarzana, te hace sentir como en Wimbledon.