Dónde comer fuera del recinto ferial

Gastroferia de Abril en Sevilla

Las clásicas puntillitas. Foto: Flickr de Félix Bernet.
Las clásicas puntillitas. Foto: Flickr de Félix Bernet.

Coloridos vestidos de volantes, claveles, risas, casetas y un alumbrao son algunos de los más característicos rasgos que definirán a la ciudad de Sevilla durante los próximos cinco días a lo largo de su Feria de Abril. Pero tantas palmas y alegrías nos sabrían a poco si no las acompañáramos de un buen jamón, unos caracoles, gambas o pescaíto frito con, eso sí, un vaso de rebujito (manzanilla o fino con refresco con gaseosa). ¿Las mejores direcciones? Las que nos da Fernando Huidobro, presidente de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo.

Para simplificar la lista, hemos preparado un recorrido en función de las preferencias, separando las direcciones por recetas o productos. Así evitamos que se quede alguno en el tintero (o en el plato), aunque este inventario de lugares bien podría merecer un bis (o más de uno). ¿Preparados?

Jamón y chacinas

La flor de Toranzo (también conocido Trifón) es uno de los bares más populares de la ciudad, bien por su jamón y chacinas como por sus rollitos de jamón york con anchoa y foie gras y, atención, por sus anchoas con leche condensada (sí, habéis leído bien). Todos, y Fernando Huidobro, dicen que están muy buenas. 

Jamón loncheado.
Jamón loncheado.

En la plaza de los Venerables encontramos Casa Román, un establecimiento de la década de los 30 del pasado siglo con embutidos de toda la vida; al igual que Casa Moreno, un ultramarinos donde se puede comer y quees otro de los imprescindibles de esta ruta sevillana; y de finales del siglo XIX el Café bar las Teresas (en la calle de Santa Teresa), con su animada barra, cerámicas típicas andaluzas y decenas de jamones colgados más que apetecibles. Cerramos fuera del centro de la ciudad con Jaylu, donde se apuesta por el producto local, como el jamón ibérico de bellota de la Sierra de Huelva.

Caracoles

Antes de pensar en los caracoles grandes a los que muy probablemente estemos acostumbrados, sepamos que en Sevilla se comen unos pequeñitos, muy ricos y guisados. En El rey de los caracoles llegan a la mesa con un vasito de su caldo, al igual que en El tremendo y en El Kiki (el de la calle Juan Antonio Cavestany), como manda la tradición. Casa Ruperto, donde encontramos los mejores de la ciudad, también tiene en carta las “cabrillas”, los caracoles más grandes. 

Pescaíto frito y gambas

Os lo explicábamos en nuestro reportaje dedicado a las freidurías: en la ciudad siempre han existido estos puestos callejeros o locales en los que el pescado se freía y servía en un gran cono de papel absorbente. Los mejores soldaditos de Pavía están en El rinconcillo, un lugar precioso y antiquísimo, un gran punto de encuentro en Sevilla, muy conocidos los boquerones adobados y fritos de Blanco cerrillo e indiscutiblemente buenos el cazón, los chocos y calamares de la Freiduría El Arenal.   

Preparando un cucurucho de pescaíto frito. Foto: Flick, Inthesitymad.
Preparando un cucurucho de pescaíto frito. Foto: Flick, Inthesitymad.

A escasos metros de la Catedral encontramos La isla y sus ricas gambas rebozadas; La mar de fresquita tiene la pareja ganadora, un plato de gambas y unas bien tiradas cervezas y Jorge Inchausti regenta desde 1991 La moneda, famoso por ser uno de los sitios en los que mejor se fríe pescado.

Ensaladilla rusa

Si creemos que todas las ensaladillas son iguales, o cuanto menos muy parecidas, el presidente de la Academia Andaluza de Gastronomía y Turismo nos pone a prueba con cuatro locales en los que “cada maestrillo tiene su librillo”. Las hay con gambas, con verduritas, con las patatas más gruesas o más machacadas… aquí lo importante, dice, “es probarlas y que cada uno decida cuál le gusta más”. Los lugares: Periqui chico, La alicantinaCasa Morales y Puratasca

Ensaladilla rusa.
Ensaladilla rusa.

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