Las Olimpiadas de la Cocina

A tope con la Roja de los fogones

El capitán de la Roja gastro. Foto: Selección Española de Cocina profesional
El capitán de la Roja gastro. Foto: Selección Española de Cocina profesional.

Así es, existe una Selección Española de Cocina Profesional, un equipo altamente cualificado para competir en los certámenes internacionales y, ya de paso, airear las infinitas virtudes de nuestro saber culinario. Este mes ha acometido uno de sus grandes retos: participar por primera vez en los Juegos Olímpicos y demostrar que tenemos la mejor gastronomía del mundo. Y lo ha logrado.

Tiene una alineación de primera con capitán, equipo técnico y hasta su propio equipamiento para los partidos: una chaquetilla colorada con la bandera en el cuello y el apellido y el número en el frontal. También presume de estrategia de juego y hace gala, cómo no, de espíritu competitivo, aunque asegura que con suma honestidad. Hablamos de la Selección Española de Cocina Profesional. Sí, eso es, de la Roja de los fogones.

Su último y gran logro: la medalla de bronce en la categoría de Equipo Regional de las pruebas de ‘Arte Culinario’ y un Diploma Olímpico en ‘Arte Pastelero’ en las Olimpiadas Culinarias 2016 celebradas en Erfurt (Alemania). El equipo nacional se ha subido al tercer cajón del podio después de preparar más de 20 platos capitaneados por el chef Carlos Durán.

Muchos no saben que, más allá de las proezas del balón que tantas penas y alegrías despiertan, la deportividad patria también se mide en el estómago. Y para ello se creó en 2013 este equipo de alta competición. Para difundir nuestro saber culinario como un bien de interés cultural, para exportar la gastronomía española a través de esos escaparates que son los certámenes alrededor del mundo. La meta apunta alto, muy alto: concienciar de la importancia de la cocina 1) como motor económico y de empleo, 2) como recurso turístico y 3) como fuente de vida saludable. Ahí es nada.

¡Arriba esa bandera! Foto: Selección Española de Cocina / Facebook
¡Arriba esa bandera! Foto: Selección Española de Cocina -Facebook.

Inicio apoteósico

“Tenía que crearse este equipo, puesto que este país está a la cabeza de la gastronomía mundial y su participación en los concursos era nula. Desde entonces hemos conseguido grandes éxitos, ha sido un debut increíble”. Quien habla es David Basilio, secretario general de la Selección Española de Cocina, que alude a los logros cosechados en apenas tres años. Desde ese arranque espectacular en el Campeonato Internacional de Cocina del Sur de Europa (Tesalónica, 2013), donde el equipo español arrasó con tres medallas de oro(Mejor Chef, Mejor Equipo y Mejor Equipo Junior), hasta el bronce en el Campeonato del Mundo de la Cocina (Luxemburgo, 2015), pasando por otros tantos galardones del circuito culinario.

Pero ¿quiénes son los integrantes de la Roja? “Pues son grandes cocineros que han ganado algún certamen y que son especialistas en competir, porque no es lo mismo ser un buen chef que luchar en un concurso. Y también otros con conocimientos especiales, expertos en lo que se requiere en cada caso”, explica Basilio. En definitiva, cocineros con reconocimiento internacional, entre los que hay quien atesora soles Repsol: por ejemplo, Felix Manso (del restaurante Gaztelumendi-Antxon de Irún) o Rubén Camacho (de El Bodegón de Daimiel de Ciudad Real). Otros son Antonio Arrabal (Hotel ABBA de Burgos), Nicolás Sánchez Chica (La Milagrosa e Irreverente Restaurante de Granada) o Juan Ramón Sau (Quema de Zaragoza), entre otros muchos, incluidos maestros pasteleros. Todos están capitaneados por Carlos Durán, chef ejecutivo del restaurante madrileño Charlie Champagne y Campeón Absoluto del Campeonato de España de Cocineros.

El jamón ibérico nunca falta. Foto: Selección Española de Cocina / Facebook
El jamón ibérico nunca falta. Foto: Selección Española de Cocina- Facebook.

Platos con historia

A todos les une la filosofía de juego que han desarrollado para el equipo. Un tiki taka de la cocina que consiste, según el secretario general, en “mostrar la idiosincrasia del país, promocionar los productos de cada región específica, contando la historia que hay alrededor del plato”. Ello explica que el jamón ibérico goce de una sección especial dentro del equipo español, como una punta de lanza de su jugosa oferta. “Se trata de un estandarte de nuestra gastronomía, unido al hecho de que la figura del cortador la hemos inventado nosotros. Por eso no podía faltar”, explica, sin disimular las dificultades que a veces entraña lograr la cohesión entre las fuerzas.

Tutelada por el World Gastronomy Insitute y con la colaboración de la Fundación Arte y Gastronomía, la Selección Española de Cocina está respaldada por varias instituciones académicas y cuenta con varios patrocinadores. “Pero nacimos en crisis sin opción a subvenciones o ayudas”, se lamenta Basilio. “Como sucede en la Fórmula 1, tenemos el mejor piloto, pero el peor coche”.

La competencia es dura en esta sabrosa lucha. Foto: Selección Española de Cocina- Facebook.
La competencia es dura en esta sabrosa lucha. Foto: Selección Española de Cocina -Facebook.

Sabrosa lucha olímpica

El próximo desafío para España es participar por vez primera en las Olimpiadas de la Cocina. Una competición que se viene celebrando desde el año 1900 en la ciudad alemana de Erfurt y que este año tiene su cita del 22 al 25 de octubre. La Roja, que en esta ocasión estará dirigida por el Estrella Michelin Javier Cabrera,del restaurante Els Brancs de Roses (Girona), tendrá que vérselas con 45 países en un certamen que consiste en la composición de un buffet gastronómico que estará dividido en dos partes: una prueba de arte culinario y otra de arte pastelero.

Se trata de un momento crucial para su trayectoria como equipo de competición. Y aunque está avalada por ocupar un puesto de honor en la reputación gastronómica mundial, también hay, como en el deporte, rivales a los que temer. “Los países asiáticos destinan muchos esfuerzos y eso se nota. Los nórdicos también, para ganar prestigio en sus más debilitadas cocinas. Y los medios de Estados Unidos no tienen parangón… ¡hasta se traen montadas las cocinas desde el otro lado del Atlántico!”, remata David Basilio.

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