Hay platos tan bonitos que son amor a primera vista. Su estética, sus colores e incluso la vajilla en la que se presentan los convierten en pequeñas obras de arte comestible que hace que sintamos un flechazo por ellos antes de hincarles el diente. Porque sí, la comida entra (y seduce) por los ojos. Con esta selección de platos para San Valentín, dulces y salados, te va a costar despegar la vista de la mesa. Más de uno te dejará prendado.