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En plena playa de la Malvarrosa, lo que comenzó en 1922 como una barraca va ya por la cuarta generación de la familia Belenguer. Fueron las hermanas Lola y Carmen las que pusieron en marcha el mundo de las paellas y arroces en los años setenta en 'Casa Carmela', y ahora continúa el legado Toni Novo, que mantiene esa cocina centenaria, con el sabor ahumado de las paellas a leña -unas 25 llegan a preparar por servicio- que incitan a no dejar ni un grano de su sabroso socarrat. La tradicional valenciana lleva pollo, conejo, pato, judías ferradura, garrofón y caracoles. A la leña triunfan también el negro con rape y sepionet, el de mariscos (gamba, langostino y cigala) o el de salmonete y espárragos, así como los caldosos de langosta de playa, de pato y foie o el meloso de pulpo, calabaza y ajos tiernos. A escasos metros, en la vecina playa de La Patacona, se ofrecen los arroces de la misma casa en el Solete 'La colonia de Carmela'.
El restaurante de Quique Dacosta 'Llisa Negra' presume de contar con el único paellero a leña del centro de Valencia. El fuego es el hilo conductor de la oferta de este local, donde se preparan, con madera de naranjo y sarmiento, paellas tradicionales, arroz senyoret, fideuá de pato a la naranja o arroz semiseco azafranado de bogavante azul. Los miércoles es el día en el que se homenajea al socarrat, con un entrante que se presenta en una sola pieza, para comer con las manos, a pellizcos, y con ligeros toques de alioli, fumet de pescado y pimentón de la Vera. Por la brasa desfilan pescados y mariscos de las lonjas de la Comunitat Valenciana, Costa Brava y Andalucía; carnes de rubia gallega o presa ibérica Joselito; y verduras y hortalizas de las huertas cercanas. Puro tributo al producto y a la autenticidad del sabor.
La búsqueda del arroz perfecto es el objetivo del chef Toni Boix, que cuenta como aliado con el producto mediterráneo que conoce bien y que trata con mimo. 'Lavoe', junto al Real Colegio del Patriarca, se ha especializado en arroces y paellas alicantinas, que se caracterizan por tener una capa de arroz muy fina. Casi una veintena, entre arroces y fideuás, de lo más variada: de la tradicional valenciana, a versiones más de autor como de marisco pelado y alcachofas; de cocido; meloso con conejo, costillas y romero; de longaniza y ajos tiernos; angulas y huevos fritos; o fesols i naps (caldera popular de alubias y nabos). Además de los fuera de carta con los que suele sorprender a esa legión de fans que cosecha desde hace años.
Nos salimos del centro de la ciudad, al entorno natural de L’Alfubera. En El Palmar encontramos la ‘Arrocería Maribel’, donde la chef María José Estevens apuesta por una cocina “sostenible, mediterránea y con recetas tradicionales de la gastronomía valenciana”. Forma parte de ‘SOMGastro Arrocerías Group’, un grupo de restaurantes cuya propuesta gira en torno al arroz y las paellas. Las hay de carne (tradicional de pollo y conejo; de magret de pato, foie y mix de setas; cap i casal -tocino, morcilla, pato desmigado y verduras-); de marisco, de bogavante, las bautizadas como Señorita (lubina y gamba rayada) y MariBel (gamba rayada, cigala y carabinero); así como las propuestas para comensales veganos: de verduras de temporada o espárragos de tierra y mar. También se puede elegir uno de sus dos menús degustación D.O. Albufera de Valencia, con el arroz como protagonista del pase principal.
En una antigua alquería -casa de labor típica del Levante-, rodeada de naranjos y huertas en la pedanía de Castellar (a cinco minutos de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia), abrió sus puertas en 2008 'Alquería del Brosquil' (Solete Guía Repsol), que cuenta con un espectacular salón acristalado para disfrutar del paisaje natural de L’Albufera. En carta ofrecen trece arroces secos -aquí llaman paellas también a las de verduras, mixta o de marisco- y ocho melosos. No pueden faltar, para los entrantes, los buñuelos de bacalao, el esgarraet -ensalada de pimiento rojo, bacalao en salazón y aceituna negra- o la titaina -sofrito de tomate, pimiento rojo asado, piñón, ajo y ventresca de atún-. Es muy recomendable reservar, porque está casi siempre lleno hasta la bandera.
La paella valenciana tradicional de 'Casa Carmela'. Foto cedida.
Se autodefinen como “la catedral del arroz”. Desde 1950, el restaurante 'Casa Salvador' dispone de dos grandes comedores, representados en dos barracas valencianas, en el entorno único del Estany de Cullera. Su fundador, Salvador Gascón, inventó la paella autóctona de esta localidad costera de la Ribera Baja, a base de caldo de pescado, langostinos, sepionet, salmonetes y figatells de escorpa (carne de cerdo, hígados, tocino magro, piñones y especias). Hoy se celebra hasta un concurso internacional de este plato. Concha, la hija de Salvador, fue la que introdujo en la carta otros clásicos como la paella de puchero, la de reguerot (pato deshuesado, corazones de alcachofa, ajos tiernos y ajos puerros), el arroz de pato, anguila y caracoles, el all i pebre o las croquetas de lisa -un humilde pescado de la laguna-. Casi 40 arroces se pueden degustar en la carta, acompañados de una extensa bodega nacional e internacional.
Rafael Margós y Ana Benzal se dedicaban al mundo del campo. Pero como las algarrobas, uvas moscatel y olivas no llegaban para mantener a la familia, decidieron montar un negocio de paellas en la planta baja de su casa. Así surgió, hace 35 años, 'Las Bairetas', a escasos 4 kilómetros del circuito de Cheste. Entrar en la cocina de este restaurante es todo un espectáculo, con sus 110 metros lineales de paelleros dispuestos sobre el fuego de pino seco, donde es posible preparar hasta 140 paellas a la vez. Ahora son los hijos los que comandan la cocina (Pablo), las paellas (Marcos) y la sala y bodega (Rodrigo). El universo arrocero gira en torno a los tradicionales, desde el de confit de pato y setas, pollo campero deshuesado y alcachofas, calamar y gamba roja o el de cigala, ajos y sepia.
Un lineal de 110 metros donde se preparan las paellas en 'Las Bairetas'. Foto: Eva Máñez.
Tercera generación al frente del negocio familiar que montaron en 1968 los Vidal, a escasos 20 minutos de Valencia capital. La especialidad aquí es la paella tradicional, cocinada en leña, como hacían los abuelos y los padres. Trabajan con los arroces de la variedad bomba de Molinos Roca, así como con vinos y aceites del entorno valenciano. En 'Levante Benisanó' ofrecen, además, experiencias curiosas para los comensales más inquietos: visita al castillo de la localidad con menú degustación o una masterclass (individual o grupal) de paella para después sentarse a comérsela.
Las huertas de Paqui Vicens rodean su restaurante 'Oasis', situado en la turística Oliva pero alejado del casco urbano. Así que las verduras y hortalizas de sus platos, también de sus arroces, más que de km 0 son de metro 0. A la cocinera le apasionan tanto las paellas, que no tiene reparos en compartir con los comensales la receta, paso a paso, que borda. Para los entrantes, no perderse las cocas típicas de La Safor -como la de gambitas de agua dulce y acelgas- y sus croquetas de gamba roja de Dénia.
La relación calidad/precio de 'L’Alter' es única. Por 15 euros la ración, puedes comerte una espectacular paella valenciana hecha en leña de naranjo y algarrobo. Carmina Crespo es el alma mater -heredera de la tradición familiar que emprendieron sus abuelos en 1967 con un humilde merendero con paellero- y sus arroces siguen cosechando todo el año una legión de seguidores que se acercan a las afueras de Picassent para saborearlos. La inmensa mayoría viene tentada por la tradicional valenciana: arroz de Molino Santo Tomás, pollo, conejo, garrofó, judía ferradura, tomate, pimentón, azafrán y romero (en temporada, pato, alcachofa o caracoles también pueden entrar en la receta). Hasta el crítico gastronómico de The New York Times quedó prendido y la consideró como la mejor paella que había probado.
Pocos se resisten a este plato al centro de la mesa en 'La colonia de Carmela' . Foto cedida.
Durante mucho tiempo se le conocía como 'Casa María', el nombre de la cocinera María Rubiella que hizo famosas sus paellas y empanadillas o pastissets a los pies del Mondúver, en el interior de Gandía. Hoy, su nieta Julia Pastor continúa en 'Parpalló' con ese saber hacer del recetario tradicional. La carta es sencilla: cuatro entrantes (ensalada, croquetas, buñuelos y empanadillas de tomate, verdura o guisantes) y arroces (tradicional valenciana, con caracoles, marisco, habas, bogavante, senyoret o al horno). Los postres también son caseros.
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