'Vivood', hotel en el Valle del Guadalest (Benimantell, Alicante)

Lujo sostenible para evadirse en plena naturaleza

A solo 20 minutos de Benidorm se ubica este hotel con encanto donde olvidarse de todo. No se admiten niños y en la recepción te piden amablemente que silencies el teléfono móvil. Los sonidos que ofrece la naturaleza bastan. A 'Vivood' se viene a desconectar. Eso sí, en unas instalaciones de lujo.

'Vivood' es la fantasía hecha realidad de aquellas cabañas en el árbol que todos soñamos de niños. Solo que en este caso, con todas las comodidades que uno pueda imaginar. Este complejo de lujo abrió sus puertas en 2015, aunque la idea de unas casas de madera plegables, transportables y desmontables ya rondaba mucho antes por la mente de un joven arquitecto emprendedor, Daniel Mayo. "El origen fue un proyecto de arquitectura sostenible a pequeña escala, cuya idea inicial era crear un modelo de casas fáciles de montar que, por ejemplo, pudieran utilizarse tras una catástrofe natural. Nos dimos cuenta entonces de que en el mundo del turismo había un hueco importante en cuanto a la experiencia del cliente que podíamos llenar. Quisimos, a través de la arquitectura, ofrecer esa experiencia completa", explica el artífice de este hotel.

modulos vivood
Los módulos parecen asomar entre la vegetación.

Daniel ideó y diseño el alojamiento en un año, y fue construido en tiempo récord: tres meses. El programa de aceleración de empresas en el que participó y el respaldo de Juan Roig –presidente de 'Mercadona'–, fueron decisivos a la hora de convertirlo en una realidad. El arquitecto, lejos de desvincularse de su obra una vez ejecutada, sigue al frente del proyecto como director de un hotel que ha recibido más de 20 premios nacionales e internacionales en turismo, arquitectura, diseño, innovación y sostenibilidad.

zona sillones hotel vivood
El alojamiento cuenta con una terraza y un bar donde tomar algo cómodamente.

El hotel se concibió desde el principio con unas premisas claras. El diseño y el confort irían en sintonía con la integración y el respeto por el medio ambiente; una forma de entender el lujo muy diferente a la que estamos acostumbrados. De nada servía contar con camas king size, jacuzzi y servicio de desayuno en la habitación si no existía el compromiso de hacer un uso responsable de los recursos naturales que ofrece el entorno. "Yo siempre distingo entre el lujo tradicional u ostentoso y el lujo perceptivo. Hace 20 años el lujo era otra cosa pero en la actualidad, la mayoría de nosotros contamos con todas las comodidades, no tiene sentido pagar por algo que ya tienes. ¿Y qué es de lo que adolecemos? De la falta de relax, tranquilidad, desconexión, naturaleza… Eso es el lujo en 'Vivood'. Pagar por algo que no tienes en tu día a día", apunta el arquitecto. 

visitante en vivood
El hotel se encuentra entre la sierra de Aitana y la Serrella, un valle de 18 kilómetros, ejemplo de naturaleza mediterránea.

El entorno es precisamente una de las primeras "E" en las que se basa la filosofía de 'Vivood'. Entre la sierra de Aitana y la Serrella, este valle de 18 kilómetros es un ejemplo de naturaleza mediterránea, con sus olivos centenarios, sus almendros en flor, su embalse y sus pequeños pueblos de origen morisco, como Guadalest, uno de los más bonitos de España. "Teníamos muy claro que nuestro objetivo era que 'Vivood' se quedara en España y en la Comunidad Valenciana. Queríamos crear riqueza aquí. La provincia de Alicante es una referencia mundial en paisaje, infraestructuras, servicios… Recorrimos Alicante de arriba abajo hasta que dimos con esta joya escondida", explica su director.

habitacion vivood
Una cama inmensa que se asoma a la sierra, para qué más.

A tres metros del suelo 

Tardaron poco más de tres meses en encontrar la ubicación, pero en ese tiempo recorrieron alrededor de 50.000 kilómetros. Visitaron todos los municipios de la costa de Alicante: El Campello, Altea, Dénia, Jávea, Calpe… hasta que lo vieron claro. "Fue como cuando te enamoras. En cuanto lo vimos, supimos que este era el sitio", añade. 

Vista del hotel desde el exterior
Los materiales utilizados para construir los módulos son madera, viroc negro y cristal.

Encanto, Emoción, Exclusividad y Ecología completan la visión que orienta al equipo de 'Vivood'. Un equipo que, por cierto, vive en su mayoría en el valle de Guadalest y los pueblos de alrededor. Es una de las características del hotel, priorizar la contratación local y así crear empleo en zonas rurales. Para los trabajadores no residentes, el hotel pone a disposición una vivienda para que puedan alojarse. 

platos restaurante vivood
Cocina trabajada y de proximidad en el restaurante.

El hotel está compuesto por módulos, de ellos, 25 son habitaciones independientes; las otras diez son la joya de la corona del complejo: sus codiciadas villas. Todas ellas están integradas en el paisaje y elevadas tres metros del suelo. Si mañana quisieran llevarse 'Vivood' a otro emplazamiento, una grúa podría elevar las casas y trasladarlas a un nuevo destino, con lo que la huella que quedaría en la montaña sería mínima. El hotel cuenta con tres tipos de habitaciones: la suite Doble, la Pool suite y las Villas.

mesa restaurante hotel vivood
El marco ayuda a saborear los platos con aún más gusto.

La suite Doble se caracteriza por su sencillez y un diseño minimalista que invita a relajarse en cuanto cruzas el umbral. La Pool suite, cuenta con una piscina de hidromasaje privada y climatizada, además de una terraza para contemplar la belleza del paisaje. Por último, Las Villas, las habitaciones más exclusivas del complejo. Una estructura de dos pisos equipada con todos los detalles, desde un pequeño salón hasta una piscina infinity al aire libre, una cama más grande que algunos pisos de Madrid o una pantalla con proyector que ocupa toda la cristalera para darse un maratón de tu serie favorita. 

Desayunar en una piscina privada 

Los tres tipos de habitaciones cuentan con grandes ventanales panorámicos que dan al valle para que, desde la cama, el huésped pueda contemplar las montañas, la vegetación, el cielo azul y las estrellas, que aquí parecen multiplicarse cuando cae la noche. Esas imponentes vistas también se pueden disfrutar desde la ducha, otra de las zonas más espectaculares del alojamiento. Detenerse bajo el agua mientras divisas la naturaleza que envuelve el hotel es una experiencia casi mística. A pesar de esa apertura, todas las habitaciones gozan de absoluta intimidad. Tú ves, pero a ti nadie te ve.

entrada al spa
El spa, la solución para desconectar de todo.

Los materiales utilizados para construir los módulos: madera, viroc negro (un tablero compuesto por una mezcla de madera y cemento) y cristal consiguen esa integración tan poco invasiva con el entorno. El interior de las habitaciones sigue la misma línea: acabados neutros, paredes blancas, suelos de cerámica en color gris y elementos de mobiliario de madera para contrastar. El resultado es una atmósfera que invita al cliente a olvidarse de todo, a evadirse, a desconectar de la realidad para dejarse llevar por el espíritu que planea en estos 84.000 metros cuadrados de calma, descanso y conexión con uno mismo y con la naturaleza.

hotel vivood
Desde la habitación se observa la piscina privada en primer plano; en segundo, el impresionante paisaje.

'Vivood' es un hotel donde cuesta salir de la habitación, pero si uno lo consigue podrá disfrutar del resto del complejo para comer, tomar una copa o seguir relajándose. Da lo mismo que sea enero y fuera la temperatura sea de 8 grados, las dos piscinas infinity piden a gritos que el visitante se despoje de lo que lleve, se ponga el traje de baño y se de un chapuzón. Aunque los inviernos en la Marina Baja suelen ser suaves, meterse en el agua en esa época del año es solo para valientes, ya que estas dos piscinas no son climatizadas. Donde sí se está calentito haga la temperatura que haga en el exterior es en el spa del hotel. Allí uno puede nadar en una piscina a 32 grados, además de pasar por su sauna y su hamman, su túnel bitérmico o alguno de sus dos flotarium. Si lo que necesitas es un masaje, este es tu lugar.

baño con vistas del hotel vivood
Al baño tampoco le faltan buenas vistas.

Al salir del spa, cualquier opción es buena. Tumbarse en una de las hamacas que rodean las piscinas a tomar el sol mientras se pide un cóctel o un smoothy en el pool bar o, si el hambre asoma, dirigirse al restaurante donde se elabora una cocina basada en la filosofía slow food y kilómetro cero. Cocina de proximidad que se abastece de proveedores locales (el aceite de oliva es de la cooperativa de Benimantell, el pueblo más cercano; sus mermeladas provienen de Confrides) y que promueve una alimentación saludable. En este espacio acristalado es también donde el huésped disfrutará de un desayuno completo a base de fruta, diferentes fiambres y panes, bollería artesana o alguno de los platos calientes que elaboran al momento. Si el cliente prefiere seguir en la habitación, tiene la opción de pedir el desayuno y tomarlo en la cama, o incluso desde la piscina privada de la villa. Aquí uno viene a dejarse mimar.

Piscina rodeada de montañas
La piscina tiene unas increíbles vistas sobre las montañas.

"El primer hotel que incluye seguro médico" 

'Vivood' se presenta como un "hotel refugio" donde disfrutar de unas vacaciones seguras ante la pandemia que seguimos sufriendo. Además de reforzar las áreas de limpieza, restauración y mantenimiento del resort, el hotel ofrece a todos los clientes el plan Garantía 360, un seguro médico gratuito "nunca antes incluido en estancias hoteleras" y atención médica para todos los huéspedes. "Durante los meses de confinamiento llegamos a la conclusión de que la covid no debía ser una excusa para empeorar la experiencia. Tampoco bajar los precios era la respuesta. Ahora nos hemos dado cuenta de que la prioridad, por encima de todo, es la salud. De ahí que incluyamos esta propuesta pionera. Cualquier cosa que te pase en el hotel está cubierta. Para el hotel no es un gasto y sin embargo, es un gran servicio para el cliente", señala Daniel Mayo.

guadalest
Guadalest, un pueblo morisco, considerado uno de los más bonitos de España.

La medida ha tenido muy buena acogida y ha disparado las reservas. Este verano la ocupación rozó el 95 % de su capacidad. El plan incorpora también un servicio personalizado online de alimentación saludable, psiconutrición, entrenamiento y mindfulness; además de una indemnización por pérdida, robo o destrucción de equipaje durante los vuelos de llegada y vuelta a casa.

 

Lejos de las masificaciones de ese turismo de sol y playa asociado a algunas localidades costeras, ‘Vivood’ trabaja con una idea de turismo diferente y sostenible. De ahí que la recuperación tras el duro golpe asestado por el coronavirus haya sido tan buena en este caso y las expectativas de futuro sean positivas. El modelo funciona tan bien que la idea de Mayo es expandirlo. De hecho, ya trabajan en esta línea desde hace tiempo. 

Una chica camina en un bonito paraje natural
Un paraíso natural para no hacer nada más que disfrutar del paisaje.

'Vivood' es un hotel único. De allí uno regresa lleno de energía. El lujo de disfrutar de la naturaleza y sentirse niño de nuevo, a salvo en esa cabaña del árbol donde no existen las preocupaciones y todo es armonía. Un regalo difícil de olvidar. 

'VIVOOD' - Carretera de Alcoi, 10. Benimantell, Alicante. Tel. 966 31 85 85.