Antiguamente los vecinos del pueblo, en honor a San Eloi, desfilaban con sus animales hasta la plaza de Sant Pere con el fin de que el sacerdote los bendijera con agua sagrada. Esta tradición se hizo tan popular que, cada 26 de julio, los habitantes de Berga siguen paseando con sus burros y caballos por las calles de la villa, pero actualmente la bendición la hacen los vecinos, desde sus balcones, arrojando agua sobre los jamelgos y sus acompañantes.

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Àngels, 7, Berga