Cebolla

Un viejo castillo en la ribera del Tajo

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Si algún curioso quiere saber por qué un pueblo se llama Cebolla, que no se engañe. La respuesta no está en el campo, sino en la iglesia. El origen es árabe en cualquiera de las dos hipótesis planteadas, ya sea por que deriva de ‘yevayla’, que significa cerro (sobre el que se edificó la iglesia) o por que proviene de Gebel-Alá (‘Dios me ha hecho’), por haberse formado el pueblo alrededor de la mezquita que estaba donde hoy está la iglesia, según cita el propio Ayuntamiento.

La iglesia, en cualquier caso, merece la visita. Dedicada a san Cipriano, su llamativo exterior de ladrillo y su torre de cuatro cuerpos (coronada por un Cristo Redentor bajo un chapitel metálico) no desmerecen el interior: el altar mayor está presidido por el cuadro Martirio de San Cipriano, pintado en el año 1684 por el gran artista barroco José Jiménez Donoso.

Pero el ‘músculo’ monumental de Cebolla va mucho más allá: en su territorio encontramos los restos del castillo de Villalba, las ermitas de San Illán y San Blas, el palacio de los Duques de Frías (algo deteriorado ya por el tiempo) y el rollo de justicia, que se levanta cinco metros del suelo desde el siglo XV. Y si después de ver el pueblo quedan ganas de andar, una caminata de media hora conduce, por pistas en muy buen estado, a la ribera del Tajo. 

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