Frades de la Sierra

Tras los pasos del poeta castúo

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El río Alagón baña varios pueblos del Sur de la provincia de Salamanca hasta pasar a Extremadura, donde se funde con el embalse de Gabriel y Galán antes de seguir su curso. Sin embargo, su nacimiento, curiosamente, hay que ir a buscarlo al pueblo que vio nacer al poeta que da nombre a dicho embalse: Frades de la Sierra.

El nacimiento de este río se encuentra a unos dos kilómetros del pueblo, en una zona habilitada con merendero, siguiendo un camino que sale desde la iglesia, un edificio del s. XVIII dedicado a San Vicente Mártir. De esta edificación cabe destacar el artesonado de madera del ábside y su propia situación, puesto que se encuentra en la parte más alta del pueblo. La otra iglesia del municipio se encuentra en la pedanía y está dedicada a San Felipe Apóstol. Cabe destacar que, en su interior podemos encontrar las columnas y el púlpito del s. XVII de la ermita de Fuensanta, que en un pasado vivió grandes romerías para venerar a la Virgen del mismo nombre, pero que ya ha caído en desuso.

Volviendo a José María Gabriel y Galán, el poeta que llevó el castúo o extremeño a los libros, su relación con las aguas del Alagón no es la única que queda presente en Frades, sino que allí se conserva la casa donde nació en 1870. Este lugar se ha musealizado de manera que, por una parte, se recrea cómo era una casa de la época, manteniendo elementos típicos de aquellos años como las camas, la cocina con pila de piedra o las tinajas. Por otra parte, también se pone en valor la figura del poeta y, especialmente, su relación con su municipio natal, del que se marchó con apenas 15 años para estudiar en Salamanca y Madrid, exhibiendo libros y poemas y todo tipo de información de su vida en Frades. Además, una de las principales plazas de Frades de la Sierra, lleva el nombre de su hijo más ilustre y muestra un busto del mismo.

Otro de los intereses del municipio es un antiguo molino utilizado para moler pienso y que se encuentra en muy buen estado de conservación. Aunque la propiedad, situada en el camino de Guijuelo, es privada, no hace falta más que preguntar por su propietario, Antonio Grande, para que la muestre y comparta sus conocimientos a todos los que se acerquen. Una visita también merecen los dos negocios dedicados a la piel, cuyos edificios de toques modernos y acabados metálicos, de cristales y curiosos coloridos, destacan por encima de la arquitectura clásica de los pueblos de la zona.

En cuanto a los alrededores, además del nacimiento del Alagón, merece la pena subir al Alto de los Molinos, en la Sierra de Dueñas, donde hay una cruz que, aseguran, señala el punto intermedio de la Vía de la Plata, entre Sevilla y Astorga. De hecho, este camino jacobeo también tiene señalización en el término municipal de Frades, en el que también se pueden recorrer rutas de BTT o visitar el parque eólico que comparte con otros pueblos de la zona.

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