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Ibeas de Juarros

Un antes y un después de Atapuerca

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Ibeas de Juarros tiene un antes y un después del descubrimiento de la ‘piedra roseta’ de la evolución humana: Atapuerca. El apacible y encantador pueblo, a tan sólo 12 kilómetros de Burgos, vio como sus cerca de 1.500 habitantes se veían multiplicados, casi cada día, por diez, para visitar un enclave Patrimonio de la Humanidad. Hasta su descubrimiento, la Sierra de Atapuerca solo era para los vecinos un pequeño conjunto montañoso al norte del pueblo. Ibeas de Juarro no ha perdido sus señas de identidad por el 'tesoro' de Atapuerca. Sigue siendo tranquilo, encantador y sus habitantes no han dejado de cultivar la tierra que les ha dado sustento a lo largo de los tiempos, de la que obtienen uno de los productos más apreciados de la comarca, la alubia roja de Ibeas. Hasta el descubrimiento del yacimiento, Ibeas era reconocido porque por todo su término municipal pasa el Camino de Santiago. Hoy en día los peregrinos se suman a los turistas que visitan el enclave arqueológico.

Hacer un alto en este pequeño pueblo burgalés tiene sus recompensas ya que es una delicia pasear por él y su entorno. El Canal del Molino cruza el núcleo urbano en el que se erige la iglesia románica de San Miguel Arcángel, hecha en piedra arenisca de la cercana Sierra de la Demanda. Las numerosas fuentes que rodean el pueblo aportarán al viaje frescor y un momento de reposo. En la salida del municipio, a la derecha, se planta la Cruz del Canto, esculpida sobre un solo bloque de piedra y que se dice era el mojón histórico que dividía el antiguo reino de Navarra con el reino de Castilla. Cerca de la Cruz se encuentra el Centro de Recepción de Visitantes del Yacimiento. Al sur del municipio, cruzando el río, espera un mirador desde el que se contempla la localidad y la Sierra de Atapuerca. Ibeas de Juarros cuenta con siete pedanías, que albergan verdaderas joyas. En Cueva de Jarros hay una ermita prerrománica, la Virgen del Cerro; en Santa Cruz se encuentra la iglesia románica de San Martín, vinculada al Camino de Santiago, que guarda en su interior un sepulcro gótico; y en San Millán se puede ver un puente romano que ha conseguido mantenerse con sus características originales.

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