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Las Ventas con Peña Aguilera

Puerta de entrada a los Montes de Toledo

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Las águilas sobrevuelan las canteras de granito de donde se obtuvieron las piedras para levantar la Catedral y el Alcázar de Toledo. Como su nombre evoca, los enormes riscos que rodean a esta localidad toledana nos invitan a pasear por un pueblo de calles amplias y casas armoniosas, con una plaza central, la de la Hermandad, en la que los vecinos se reúnen a cualquier hora del día. Desde aquí llama la atención la Iglesia de San Pedro Apóstol, que domina todo el pueblo. Es un templo hermoso tanto en su exterior, con elementos góticos y mudéjares, como su interior barroco.

Si caminamos por la larga avenida principal nos encontraremos, a ambos lados, numerosas tiendas de marroquinería y de productos de caza. Tras el paseo llega un buen momento para reponer fuerzas en alguno de los muchos restaurantes de este municipio, y probar alguno de sus platos típicos, como las migas, las judías con perdiz, el ciervo y el jabalí en potajes y estofados, sin olvidar nunca su afamado arroz con leche.

El Cerro de las Águilas es un empinado camino de un kilómetro que merece la pena cubrir para visitar la Ermita de la Virgen del Águila, del siglo XVI. En sus cercanías hay un antiguo molino de viento que, si tenemos la suerte de ver en un atardecer soleado, nos permitirá obtener unas fotografías de alto impacto. En Las Ventas con Peña Aguilera también se pueden contemplar los restos del antiguo castillo, conocido como el Torreón de los Moros, y la necrópolis del Chorrito, con sepulturas excavadas en la roca.

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