Mondariz

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Mondariz puede presumir de dos de los monumentos de silueta más reconocible y singular de la provincia de Pontevedra: el puente medieval de Cernadela, de cinco arcos, todos ojivales salvo uno, de medio punto; y el castillo de Sobroso, señor del monte Landín, desde cuyas torres se divisan más de medio centenar de poblaciones que se pierden en el horizonte hasta la frontera con Portugal.

El puente de Cernadela, en el que supuestamente se pagaba portazgo, servía de paso en la ruta de los arrieros que transportaban pescado y vino entre el puerto de Redondela, en la ría de Vigo, y el área vitivinícola de O Ribeiro, en Ourense. En el siglo XV, este magnífico puente de airosa rasante curva fue radicalmente reformado y reforzado. En torno a este icono de Mondariz surgió además una creencia cuyo origen se pierde en la noche de los tiempos: durante siglos, parejas con problemas de concepción han intentado remediarlos cumpliendo con un ritual mágico en Cernadela.

El castillo de Sobroso está documentado desde el año 1117 y fue casi destruido por completo durante las Guerras Irmandiñas, probablemente la mayor revuelta social que conoció la Europa del siglo XV y que estalló en Galicia contra los extremos abusos de la nobleza. Poco después fue reconstruido por su gran importancia estratégica, como protector del territorio hasta los confines de Tui. Entre sus recios muros se movieron personajes clave de la historia de Galicia, como la reina doña Urraca, que fue cercada en sus torres por los partidarios de su hijo y su hermana, y el poderoso caballero feudal Pedro Madruga. A partir del XIX, la grandiosa fortaleza, con su torre del homenaje de 12 metros de altura, se sumió en la decadencia y el abandono. Fue comprada ya en el XX por un vecino de Vilasobroso, la localidad que se abre a los pies. En los años 80, la propiedad pasó a manos del Ayuntamiento y se convirtió luego en Centro de Recuperación de la Cultura Popular. Este castillo medieval es uno de los mejor conservados de Galicia.

La capital municipal de Mondariz también posee elementos singulares como, por ejemplo, el crucero con el varal más alto de Galicia, de cinco metros de largo, en el centro del cementerio. A su altura hay que sumarle el pedestal y los elementos figurativos en su cima: querubines, hojas de acanto, un Cristo crucificado y un ángel encargado de recoger en un cáliz, por toda la eternidad, la sangre que mana de sus heridas. Además, en la localidad existe una estatua del gran escultor Francisco Asorey, el monumento al médico Rodríguez Fornos, pagada por el pueblo e inaugurada en 1925. Dentro de la arquitectura eclesiástica, destaca la iglesia de Santa Baia, cuya estructura actual data de 1711, pero que tiene un origen más antiguo.

Además, el municipio está surcado por varias sendas al borde de ríos, como las del Aboal y el Xabriña, y, sobre todo, la del Tea (que pasa por el puente de Cernadela y en dirección contraria alcanza Mondariz-Balneario) con su playa fluvial y área recreativa de O Val. En el territorio de influencia de estos ríos, en Mondariz, se encuentra ubicada la planta embotelladora de la famosa agua mineral que lleva su nombre, que brota a través de varios manantiales entre este municipio y Mondariz-Balneario y proviene de profundos acuíferos.