Samos

Un monasterio indispensable en el Camiño

1 / 10

Mostrar todas las fotos

Compartir

Compartir

Aunque solo fuera por el prodigioso monasterio benedictino de San Julián de Samos, en pleno Camiño Francés, ya merecería la pena acercarse por este pequeño municipio a la vera de Sarria, aunque no siempre resulta sencillo localizar a los monjes para concertar visitas. El claustro y la llamada Sala del Piano han sido referencias para congresos y eventos culturales desde hace décadas, atractivos a los que se les suman un museo propio (en la antigua licorería, escenario de un incendio pavoroso en 1951) y la restauración de la botica original, ya que los religiosos albergaron durante años la única farmacia disponible en todo el pueblo. El altar mayor, recientemente restaurado, también requiere una mirada atenta.

Pero en Samos, además de una bonita colección de ermitas menores, existe un pequeño Museo del Sílex en la Casa Pedrelada (parroquia de Lousada), en el que se exponen cuadros confeccionados con minerales, dos castros (Formigueiros y Moura) y un patrimonio natural envidiable: el Val de Lóuzara, que ocupa un tercio del concello, figura como Lugar de Importancia Comunitaria dentro de la Red Natura 2000. El contraste entre el valle y las tres sierras (A Meda, Oribio y Penedo Grande) que delimitan los contornos del municipio es muy llamativo. Pero nada tan emblemático (y monumental) como el ciprés milenario que sigue dando sombra en la capital del concello a la pequeña Capilla del Ciprés (siglo IX), uno de los grandes tesoros arbóreos de toda Galicia.

Reportajes recomendados Ver todos

Contacto

Localización