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Toques

Un dolmen con cinco milenios de vida

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Los peregrinos del Camino Primitivo de Santiago, el que procede de Oviedo, entran en la provincia de A Coruña entre los montes de este concello. En la parroquia de Santa María da Capela se encuentra la iglesia prerrománica de San Antolín, único vestigio del desaparecido monasterio al que pertenecía, entre los más antiguos de Galicia al datar posiblemente del siglo X. En el exterior de su nave destaca la ornamentación superior del ábside y las fachadas laterales, así como las ventanas y puertas. Pero lo impactante aguarda en el interior, con un calvario rodeado de murales pintados en el siglo XV y restaurados en 2015. Las esculturas prerrománicas y las pinturas góticas componen un conjunto artístico de alabada singularidad. Esta iglesia fue declarada Bien de Interés Cultural ya en 1994.

Esa misma calificación tiene el dolmen de Forno dos Mouros, con representaciones pictóricas dentro de su cámara (hoy tapadas para asegurar su conservación futura) y una antigüedad de 5.000 años, aunque existen otras construcciones primitivas en Toques. Es el caso del castro celta de A Graña (siglo VIII a.C.), con restos de viviendas rectangulares de piedra al descubierto, aunque estas corresponden ya a la época romana. Quizá el paraje más espectacular sea la Fervenza de Brañas, una cascada de casi 40 metros por donde caen las aguas del recién nacido río Furelos, junto a las cuales todavía se alza un molino pese a su abandono en la década de los setenta.

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