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Tordoia

Construcciones megalíticas y barroco compostelano

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Del tercer milenio a. C. data el símbolo de este concello, el Dolmen de Cabaleiros, un monumento megalítico de uso funerario cuyo estado de conservación lo convierte en uno de los mejores de Galicia. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1975. Seis losas bordean una cámara abierta hacia el este y cubierta por una plancha de enormes dimensiones.

En tiempos prehistóricos se erigió en un lugar cercano la Pena Longa, una caprichosa composición pétrea dispuesta en sentido vertical, aunque algunos no se creen su origen humano: los vecinos más viejos aseguran que la Virgen puso las piedras. De entre todas las iglesias despunta la de Santa María de Bardaos, construida hacia el siglo XVIII en estilo barroco clasicista, con una fachada digna de admirar: su frontón curvo descansa sobre cuatro pilastras incrustadas y se cierra en el centro con un pequeño óculo.

Otro ejemplo de barroco compostelano se disfruta en Santa María de Castenda (siglo XVIII), que aparece coronada por una torre rematada a su vez con cúpula. Muy curiosa es la visita al templo de San Cibrao de Viladabade, en el que durante largo tiempo se tocó la campana que cuelga de un robusto roble, pues por sus dimensiones no se colocó junto a las dos del campanario.

Más elementos de interés en el patrimonio religioso son la espadaña de Santa Mariña de Anxeriz o el peculiar frontón de Santa Eulalia de Gorgullos. Dos rutas de senderismo recorren el paisaje de Tordoia y las riberas de los ríos Lengüelle y Pontepedra, este último con molinos en uso para moler cereal. Las cascadas fluviales de Portociños (con 10 metros de desnivel y tres saltos) y Anxeriz contrastan con la quietud del embalse de Vilagudín, un paraíso ornitológico con especies protegidas donde se practica la pesca.

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