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Valle de Manzanedo

Los secretos de Las Merindades

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Este valle agreste del Ebro esconde rincones fantásticos en un entorno natural casi intacto. Manzanedo es la capital y se compone de 19 pequeños núcleos de población, algunos ya sólo historia de lo que fueron, pues se encuentran abandonados… lo que les hace también irresistibles.

El pueblo es el punto de partida perfecto para hacer la ruta por el Espacio Natural Protegido de las Hoces del alto Ebro y Rudrón, con sus cañones, desfiladeros, manantiales y cascadas. El valle atesora el monasterio de Santa María de Rioseco, a 8 kilómetros de Villarcayo, que se ha convertido en una de las ruinas más hermosas de Las Merindades. Otra visita interesante es la de los eremitorios excavados en la roca que se conservan en Manzanedo, las tumbas de los Moros (siglos VII y IX) de Crespos y Manzanedo y, sobre todo, el eremitorio de San Pedro de Argés, que aparece tallado en la roca, hasta las columnas. Otra visita obligada es a la ermita de Nuestra Señora de la Asunción de San Martín del Rojo, una maravilla del románico única por los músicos que aparecen tallados en sus capiteles. El silencio del pueblo abandonado y el fabuloso paisaje que rodea la ermita lo convierten en un lugar único.