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Villarrubia de los Ojos

Música que entra por la vista

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En Villarrubia de los Ojos es posible 'observar' la música. Patos, grullas o garzas interpretan su propia melodía en uno de los humedales más impresionantes de Europa. El parque nacional de Las Tablas, que comparte sus límites con municipios como Daimiel, incluye bellos senderos entre puentes de madera que atraviesan la Isla de Pan, atardeceres mágicos y cultura tradicional en el molino de Molemocho. El río Cigüela suena; el Guadiana, a veces. En sus Ojos vuelve a brotar después de permanecer oculto en las profundidades de la tierra. La corriente vuelve a sonar por la superficie después de tiempo escondida entre las sombras. Aquí, intenta romper su timidez gracias a las lagunas que se van formando en el llano paisaje. En un territorio más abrupto, se alza el santuario Virgen de la Sierra donde se escucha con pasión el fervor de su romería en mayo. También hay musicalidad en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, enclavada en la plaza del pueblo. En su interior, las voces del coro provocan sensaciones. Quizás sean las mismas que tengamos al saborear cualquiera de sus productos típicos. Las notas que representan el queso manchego, las gachas o la caldereta de cordero crean composiciones poéticas de gran calidad gracias a sus ritmos magistrales. En Villarrubia de los Ojos, no existe mejor manera de contemplar sus espacios de interés que a través de la magia de la música.

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