Castillo de Vila-Seca

Vila-Seca (Tarragona)

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Un torreoncillo puntiagudo de negro tejado podría recordarnos a aquellos castillos que desde el norte de Europa vinieron a poblar las películas de Disney. Sería solo una impresión pasajera. Un vistazo más certero nos mostraría una combinación de elementos y estilos que podría haber protagonizado alguna edición especial de esos juegos de construcción o puzles en 3D que llenaron nuestra infancia.
Si queremos visitarlo en orden cronológico, la historia manda y la primera parada debería ser la Torre de Olzina. Cuadrada y con sillares tan gruesos que impedirían el paso de cualquier señal wi-fi a su interior, los expertos dicen que es de época romana y que en el s. XII fue la torre de defensa de la fortaleza del antiguo señor feudal. Con la llegada de tiempos más pacíficos, el castillo fue pasando de mano en mano y de reforma en reforma (palacio señorial, casa de aspecto holandés…), hasta que a finales del s. XIX lo adquirió el Conde de Sicart, a quien debe su sobrenombre y su aspecto actual. Un simple vistazo a la forma y decoración de las ventanas, al acabado de los tejados con almenas o a los balcones de la torre adosada nos servirían para aprobar cualquier examen sobre el arte gótico y construcciones medievales.
Si queremos profundizar en el tema, en un paseo por la localidad podremos encontrar un buen número de torres defensivas que pertenecían al antiguo recinto amurallado como la de la Abadía, la del Delme, la del Santuario, la Virgili o la de Dolça, todas ellas declaradas bien de interés cultural.

Contacto

Localización

C/ del Comte de Sicart 67, 43480 Vila-seca