El Cerco

Artajona (Navarra)

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Acercándonos desde la distancia nos componemos una escena de aventuras medievales sin esfuerzo: los campos, la leve bruma de por la mañana lamiendo las colinas y, en el punto más alto, la impresionante fortaleza. Solamente nos falta llegar a caballo y que, frente a ella, nos pregunten desde lo alto de la muralla “¿Quién va?”. El Cerco de Artajona se mantiene en unas envidiables condiciones para los mil años que tiene. Vemos nueve gigantes, los torreones defensivos desde cuyas almenas se mantenía a raya al enemigo, comunicados entre sí por un paseo de ronda. Pero hasta llegar hasta ellos, el relieve se pone de su parte, porque el desnivel ascendente no debía de ser muy cómodo de salvar con las pesadas armaduras. Nosotros podemos acceder al interior, la meta ansiada por tantos a lo largo de los siglos, a través de dos de sus puentes con sus respectivas puertas, la de San Miguel y la de Remahua. Dentro, quien se lleva todas las miradas es la iglesia-fortaleza de San Saturnino. En un momento nos hemos metido de lleno en la Edad Media, ¡albricias!

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Localización

Camino Cercondoa, 31140 Artajona, Navarra