Monasterio de Poblet

Monasterio de Poblet

Información turística: 977878344

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Con paciencia de monje y ojos bien abiertos. Así se debe recorrer uno de los monasterios más importantes de Europa y, durante tiempo, panteón real de la Corona de Aragón. Un conjunto que empezó a levantarse en el siglo XII y donde nada es casual. Empezando por el emplazamiento: junto los bosques de Poblet, en los márgenes de las montañas. Ese entorno que aún podemos apreciar regalaba a los monjes todo aquello que necesitaban: aislamiento, agua en abundancia y terreno para cultivar. De puertas adentro, el propio monasterio es un complejo sistema, compuesto por tres recintos que se suceden, dosificando el misterio de su carga espiritual.

Al primero de ellos se accede por la Puerta de Prades, un arco de medio punto tras el que se encontraban las casas de los trabajadores del monasterio, alguna de las cuales aún subsiste. Paso a paso, a través de una alameda, llegaremos a la Puerta Dorada. Ante ella se celebraba la ceremonia con que se daba la bienvenida a los reyes cuando visitaban Poblet. Ahora, como entonces, nos conduce a la plaza mayor. Allí estaba la hospedería, el palacio moderno, el palacio antiguo…  Los restos que se mantienen en pie nos preparan para el tercer recinto, con la iglesia y el monasterio, protegido por una muralla más propia de un castillo que guardase un señor tesoro. Y no es para menos: tras ellos, en un rincón de la iglesia, habría de levantarse el Panteón Real, es decir, la solemne tumba de los monarcas de la corona de Aragón. Como un museo con 900 años de antigüedad, en Poblet cada sala cobija su propio pedazo de historia.