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Ciudades en 48 horas - Santiago de Compostela

Santiago de Compostela, un sepulcro muy vivo

El hallazgo en el siglo IX de un sepulcro con los supuestos restos del apóstol Santiago desencadenó una furia peregrinatoria que aún colea, y cada vez con más fuerza. Si a eso se suman los 30.000 estudiantes de la Universidad y el pulso de una capital regional, el resultado es un volcán de una vitalidad que ni siquiera los más de 150 días de lluvia al año logran apagar. Como dijo Suso de Toro, Santiago de Compostela es un sepulcro muy vivo. 

Primera mañana: A vueltas con el Obradoiro

9.00

Desayuno con churros en el mercado

El Mercado de Abastos de Santiago es un espectáculo olfativo tal, que nada tiene de extraño que sea el lugar más visitado de la ciudad después de la catedral. Dentro y fuera de estas naves de piedra, cuyas fachadas semejan capillas románicas, maruxas y pescantinas de las aldeas cercanas reclaman con piropos y galanterías la atención de los clientes, que se dejan querer, miran y remiran la mercancía, amagan con irse, vuelven para regatear… Hay pimientos de Padrón, ternera gallega, bacallau, marisco fresco de las rías, quesos, carne salgada, grelos… Hay artesanías, recuerdos y paraguas. Y hay también un bar, 'Marisco Manía 10 %', donde se va a desayunar churros, aunque la fama le viene de que uno puede traer el marisco que ha comprado y pedir que se lo cuezan pagando el 10 % de lo que le costó, que no es mucho.

Pasear por el mercado un día de lluvia tiene mucho más encanto.
Pasear por el mercado un día de lluvia tiene mucho más encanto. Foto: Sofía Moro.

10.00

La puerta del Camino

A 200 metros del mercado, subiendo por Virxe da Cerca, se encuentra la Porta do Camiño, la principal de las siete que tuvo la ciudad, señalada como primus introitus en el Códice Calixtino. Es una puerta teórica, de la que no queda más que el nom­bre, pero por la que siguen pasando en tropel los peregrinos haciendo cantar sobre el adoquinado las conteras metálicas de sus bordones. No ha cambiado mucho el ca­llejero del casco antiguo desde que Aymeric Picaud escribió en 1139 el mentado códice, la primera guía del Camino. De hecho, el recorrido urbano que hacen los modernos romeros es idéntico al de entonces: casas Reais, rúa da Acibechería (donde, en la Edad Media, los artesanos del azabache ofrecían a los viajeros vieiras y cruces como recuerdo de Compostela), vía Sacra, praza da Quintana y, por fin, el Obradoiro.

10.30

En el andamio del maestro Mateo

El Obradoiro es el eje alrededor del que gira todo en Compostela, lo divino y lo humano. Y nada más humano que la multitud que toma la plaza de sol a sol, siendo aconsejable, para verla a placer, volver de anochecida. Mejor encarar la barroquísima fachada de la catedral, subir los 33 peldaños de su escalinata y entrar sin demora en ella. Permanece abierta de 7.00 a 21.00. A las 12.00 hay misa del peregrino y, con un poco de suerte, si alguien lo solicita y paga por ello, bamboleo de botafumeiro, ese ambientador colosal que donó el rey Luis XI de Francia en 1554, cuando a la muchedumbre de romeros le estaba permitido dormir dentro del templo. Este y otros rituales (abrazar al Apóstol, venerar su sepulcro, pasar por la Puerta Santa…), por más que a veces se hagan de forma un tanto mecánica, tienen la virtud de entretener por igual al creyente que al mirón más escéptico.

Para hacer algo más que rezar o mirar, se puede visitar el Museo de la Catedral y el vecino pazo de Xelmírez (donde suele haber exposiciones temporales), recorrer con guía las cubiertas y las excavaciones arqueológicas o subirse a los andamios que se usan para restaurar el Pórtico de la Gloria y ver, igual que la vio el maestro Mateo, esta obra cumbre del arte románico.

La Catedral de Santiago es bella se mire por donde se mire. Foto: Alfredo Cáliz.

12.30

Caridad de lujo

Aparte de la catedral y del románico pazo de Xelmírez (o palacio de Gelmírez), el Obradoiro tiene otros edificios importantes y llamativos, que son (mirando de izquierda a derecha, desde la puerta de la catedral): el colegio de San Xerome, sede del rectorado de la Universidad; el pazo de Raxoi, que aloja el Ayuntamiento; y el Hostal de los Reyes Católicos, antiguo hospital de peregrinos y hoy lujoso Parador. Algo muy curioso: el hostal tuvo siempre encomendada la caridad con los peregrinos y mantiene esta costumbre, dando todos los días de desayunar, comer y cenar a los diez primeros de ellos que se presentan. Eso sí: se les pide que muestren la Compostela y que hagan cola en la puerta cochera.

13.00

La Berenguela y la Puerta Santa 

Rodeando la catedral por las rúas do Franco y de Fonseca, se descubre la praza da Praterías y la mejor vista de la Berenguela, el campanario de 70 metros que marca las horas de la ciudad. Aquí, en la esquina con la rúa do Vilar, se levanta la Casa do Deán, de mediados del siglo XVIII, que alberga desde 2009 la Oficina del Peregrino, donde se entrega la Compostela. En 2012, se inauguró el Museo de las Peregrinaciones y de Santiago, una profunda y luminosa remodelación del antiguo Banco de España que ofrece a través de su lucernario perspectivas inéditas de la catedral y del casco histórico.

Una escalinata da paso a la praza da Quintana, gran espacio abierto en la trasera de la catedral, de piedra dorada y verdosa por los cuatro costados, de un color especial que solo existe aquí. La Quintana está formada en realidad por dos espacios separados por otra escalinata: Quintana de los Vivos (la de arriba) y Quintana de los Muertos (la de abajo), así llamadas en recuerdo de un cementerio que ocupó la inferior. Aquí se abre la Puerta Santa. No mucho, la verdad, porque únicamente lo hace los años jacobeos y el próximo es en 2021. En la siguiente plaza, al norte de la catedral, aparece el tremendo monasterio de San Martiño Pinario, otro de los conjuntos barrocos más fabulosos de esta barroca ciudad. Dicen, los que lo han medido, que es el monasterio más grande de España. Después del Escorial, claro.

El 'Hotel de los Reyes Católicos', que fue palacio. Para peregrinos con poderes. Foto: Alfredo Cáliz.

Primera tarde: A disfrutar de la gastronomía y el arte 

14.30

Mesa de reyes o barra de tapas

Muy cerca de la catedral podemos dejarnos sorprender por la cocina japo-gallega de 'Casa Marcelo' (1 Sol Guía Repsol 2020). O tapear como se ha hecho toda la vida en la rúa do Franco y aledañas, en lugares tan clásicos como 'Mesón 42' u 'O Patata', famoso este último por sus patatas guisadas. En 'Abellá', tenemos que pedir "cocodrilo", que en realidad es carne de inofensivo cerdo con patatas fritas. Y en 'Orella', eso mismo, "orella" (oreja), con tanto pimentón picante como nos apetezca. 'A Maceta' también puede ser una buena opción, se encuentra a unos 15 minutos caminando del casco histórico, pero bien merece el paseo. 

La propuesta de 'A Maceta' es internacional pero con la mirada en la cocina gallega. Foto: 'A Maceta'.

16.00

Cafés con solera

En la rúa do Franco se encuentra también, desde el siglo XVI, el Colegio de Fonseca (hoy biblioteca de la Universidad), en cuyo claustro renacentista se está tan a gusto sentado con los ojos entrecerrados, que cuando se vuelve a abrirlos del todo ha pasado media hora. Luego el cuerpo pide despabilarse con parsimonia en alguno de los vetustos, doctos e inmutables cafés de la zona vieja, como el 'Casino'. Paseando arriba y abajo por estas rúas (Vilar, Nova, Orfas y Praza do Toural), se ven los típicos soportales de postal compostelana y palacios tan hermosos como el de Bendaña, coronado por un Atlas que, según dicen, dejará caer el pesado globo terráqueo que sostiene cuando pase una virgen o un estudiante que nunca haya suspendido. Alguno de éstos habrá (no es imposible) en la Facultad de Geografía e Historia. Se trata de un edificio neoclásico que puede y debe visitarse apuntándose a los tours guiados que organiza la Universidad, aunque solo sea para contemplar la ciudad desde su azotea.

Se organizan tertulias literarias y conciertos de piano los viernes y sábados, acompañados de cafés especiales y tartas caseras.
En el 'Café Casino' se organizan tertulias literarias y conciertos de piano los viernes y sábados, acompañados de cafés especiales y tartas caseras. Foto: Sofía Moro.

18.00

Tarde de arte y de compras

En las calles que estamos recorriendo tienen sus sedes varias fundaciones que son activos centros culturales, con exposiciones que importa ver. El pazo de Bendaña alberga la Fundación Eugenio Granell y en la rúa do Vilar se hallan la Fundación Torrente Ballester y el Centro Cultural Novacaixagalicia. También abren sus puertas en esta zona media docena de galerías de arte. Y para pasar una tarde de compras, 'Noroeste Obradoiro' (joyería artesanal), 'Sombrerería Iglesias y 'Fábrica Fan' (música y libros) son algunas de las mejores tiendas del casco histórico

Bocetos y anotaciones de una de las últimas creaciones que nacieron en 'Noroeste'. Foto: Sofía Moro.

21.00

Cocina moderna de mercado

Llega la hora de cenar y nuestro caminio vuelve donde comenzó el día; en el Mercado de Abastos se encuentra 'Abastos 2.0' (Recomendado por Guía Repsol 2020). Un lugar para tapear en un estilo desenfadado pero cuidado y original, con muy buen producto. Su versión de la empanada gallega con masa de gyoza ejemplifica muy bien la filosofía de Iago Pazos y Marcos Cequeiro, que ya llevan 10 años al frente del lugar. 

empanada masa gyoza abastos 2.0
La famosa versión de la empanada gallega con masa de 'gyoza'. Foto: Sofía Moro.

22.30

Marcha y calma nocturnas

'Modus Vivendi' y 'Retablo' son buenos lugares para tomarse una copa, bailar o escuchar música en directo en la ciudad vieja. De camino (o de vuelta ya), hay que pasar por el Obradoiro para ver la plaza sin gentíos, iluminada por la luz de las farolas. Sentarse junto a la fuente de la praza das Praterías a escuchar el rumor del agua y pasear casi solos por la Praza da Quintana, donde Lorca hizo danzar a la Luna en sus poemas galegos, son otros placeres reservados para los que nunca tienen sueño.Y, para cerrar un día redondo, toca a retirarse a descansar en 'A Quinta Da Agua', la mezcla perfecta entre lujo y calma.

Contemplar el ir y venir por las calles del casco viejo es adictivo. Foto: Sofía Moro.

Segunda mañana: Por el Santiago contemporáneo

10.00

La mejor vista de la ciudad

Lo ideal, si el tiempo lo permite, es desayunar en las terrazas de Porta Faxeira. Esta puerta, que ya solo es de aire (como la del Camiño y todas las que tuvo Santiago en su día), separa la ciudad medieval, la que recorrimos ayer, de la Compostela del siglo XIX y principios del XX, la del Ensanche y la del parque de la Alameda, un jardín romántico por el que vamos a subir con el café aún caliente en el estómago para disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad y de las agudas torres de la catedral.

Cuesta salir de las camas de 'A Quinta do Agua'. Foto: Nuria Sambade.

11.30

Una escalera muy original

Otra buena vista del skyline compostelano es la que brinda el parque de Bonaval, antaño cementerio y huerta monacal, que cae al otro lado del casco histórico. Se puede venir andando (15 minutos desde Porta Faxeira), pero es mejor hacerlo en coche, porque esta tarde lo vamos a necesitar. Aquí, en el que fue convento de Santo Domingo y ahora Museo do Pobo Galego, está la famosa escalera de caracol que diseñó Domingo Andrade, que tiene en un mismo hueco tres rampas distintas; una obra audaz y bienhumorada del albor del Siglo de las Luces, que hace que uno se pregunte por qué ya no se hacen escaleras así.

13.00

Arte y arquitectura contemporáneos

Para ver las audacias que ahora se estilan, solo hay que mirar al lado, al Centro Galego de Arte Contemporánea, un edificio racionalista del portugués Álvaro Siza que, desde que se inauguró en 1993, se ha convertido en un espacio de referencia en Galicia por las exposiciones, conferencias y seminarios que alberga. Curiosamente, su revestimiento de granito tostado, que todo el mundo pondera como un acierto, por lo bien que combina con la masa pétrea del vecino convento, no fue previsto por el arquitecto luso, que en realidad había pensado en recubrirlo con una piel de mármol blanco. Perdió el marmolista, pero ganó Compostela.

Nuestra 'base de operaciones' se encuentra en una fábrica de papel del siglo XVIII. Foto: Nuria Sambade.

Segunda tarde: Arquitectura en equilibrio y espectacular

14.00

Cocina de producto gallego 

A menos de 5 kilómetros caminando se encuentra el restaurante 'A Tafona' (2 Soles Guía Repsol 2020), cuya despensa es el Mercado de Abastos, y el pescado, las verduras y la tradición gallega mandan. Con Lucía Freitas al mando, se trata de uno de los lugares imprescindibles en la capital gallega. Después de comer, podemos ir al barrio del Sar, a un kilómetro al sur del parque de Bonaval.

Algunos de los platos de los dos tipos de menú degustación que ofrece 'A Tafona' (Miudo y De Mercado).
Algunos de los platos de los dos tipos de menú degustación que ofrece 'A Tafona' (Miudo y De Mercado). Foto: Nuria Sambade.

16.00

La torre de Pisa gallega

En este mismo barrio, se encuentra Santa María a Real do Sar, que es, junto con la catedral, la iglesia de Compostela que conserva más y mejor su primitiva traza románica. Lo verdaderamente singular de Santa María, sin embargo, es que, por un error técnico en la construcción o por la inestabilidad del terreno, a menudo inundado por el río, sus columnas se inclinan visiblemente hacia las naves laterales, dando la impresión de que el templo va a venirse abajo en cualquier momento. De hecho, si no lo hace, es porque en los siglos XVII y XVIII se le añadieron unos robustos arbotantes. Atención también al claustro: es el único románico de la ciudad y en él trabajó el taller del maestro Mateo.

17.30

Cidade da Cultura

El resto de la tarde lo vamos a dedicar a conocer el más ambicioso proyecto cultural y arquitectónico que se ha planteado nunca en Santiago y en toda Galicia, la Cidade da Cultura, obra del neoyorquino Peter Eisenman. Aunque se puede acceder libremente a los espacios y recorrer los exteriores del complejo, desde las Torres Hedjuk hasta la plaza central, para descubrir los secretos y entresijos de la Cidade hay visitas guiadas sin necesidad de reserva previa a las 11.30 y las 17.30, que salen del Punto On. La gran atracción del complejo es el Museo Centro Gaiás. La espectacularidad de su fachada, sus casi 43 metros de altura y sus más de 16.000 metros de superficie hacen que todas las miradas y todos los visitantes converjan en él. Es una obra de arte en sí mismo, que avalora las exposiciones que acoge en sus tres pisos.

Santa María del Sar en las afueras de Santiago. Foto: Alfredo Cáliz.

20.00

París-Dakar

Después del Camino de Santiago, la ruta más famosa que hay en Compostela es el París-Dakar, que nada tiene que ver con el rally homónimo. Esta ruta, con la que nos vamos a despedir de la ciudad, mide solo 200 metros, discurre casi íntegramente por la peatonal rúa do Franco y consiste en irse tomando una taza de ribeiro en todos los bares del trayecto (cerca de 30), desde el 'París' hasta el 'Dakar'. No hace falta decir que es un invento de los estudiantes compostelanos y que, fuera de ellos, nadie en su sano juicio hace la ruta completa.

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