En Andalucía tienen cortijos, caseríos en el País Vasco y en Catalunya las masías, casas de campo con terreno de cultivo que con el tiempo se han ido convirtiendo en un tipo de alojamiento muy demandado para hacer escapadas o pasar todas las vacaciones. La mejor forma de desconectar y sentirse parte del entorno, ya que se alejan de la imagen típica de un hotel. Con cuidada decoración, grandes muros de piedra y gastronomía local, estas masías son el lugar perfecto para apagar el teléfono y dejar en la puerta el estrés.

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