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Una pandilla de amigos con secretos y un accidentado viaje de despedida de soltera se convierten en el escenario perfecto para una comedia romántica en Toda la verdad de mis mentiras, la nueva miniserie de Netflix que vuelve a adaptar aquí una novela de Elísabet Benavent, autora original de otros éxitos de la plataforma como Valeria o Un cuento perfecto.
Con Itziar Manero, Daniel Ibáñez, Lucía de la Fuente, Brays Efe, Clara Sans y Ricardo Gómez como protagonistas, Toda la verdad de mis mentiras es una particular road movie en caravana que empieza en Madrid hasta llegar a las playas de Mazarrón (Murcia). Una zona poco habitual en la ficción española a la que se fue a rodar el equipo de la serie, producida por Plano a Plano y dirigida por Marina Pérez y Montaña Marchena, en junio de 2025.
“Es una zona muy poco identificada en ficción, y eso era lo que también nos llamaba la atención”, comenta Álvaro Villalba, jefe de localizaciones de la serie, que asegura que lo que le más le gusta de esa parte de la costa murciana es el contraste “entre ese mundo de palmera con playa tan ancha, pegada a unos acantilados, y una parte como boscosa, dentro de una Región de Murcia que es mucho más llana y plana”.
La estrella de las localizaciones de Toda la verdad de mis mentiras es, sin duda, la inédita playa de Percheles, ubicada en la pedanía mazarronera de Cañada de Gallego. Hay que esperar hasta el capítulo 4 de la serie para verla, cuando el grupo deja atrás el particular primer camping y encuentra su recompensa en este paraíso natural protegido. Para acampar, jugar al vóley, ir al chiringuito o ducharse, en la serie podemos ver con calma esta bonita playa larga, encajada entre cerros, sin construcciones delante. “Es una playa muy diferente a las demás, porque tienes ese contraste con la montaña metida en la playa”, explica Villalba. “Ese modelo lo puedes tener en el norte, pero allí tienes mucho más verde; esta tiene una zona muy salvaje, que la hace más abrupta”.
Como no podía ser de otra manera en este viaje en caravana, la pandilla llega a Percheles por carretera. En esas pasadas de la caravana camino de la playa se rodó también en una bonita zona de acantilado (Puntas de Calnegre). Los tramos de asfalto son la RM-D21, en el mismo término de Mazarrón, y la RM-332, por la que circula el coche de Marín en el capítulo 3.
El otro Mazarrón, el del veraneo de toda la vida, también está entre los escenarios del nuevo original de Netflix. En la playa de La Reya, en Puerto de Mazarrón, se rodó el bloque de más movimiento de los capítulos 2 y 3, el de los hidropedales, los quads o el puesto de la Cruz Roja. “Es una playa mucho más transitada y mucho más habitual para los que veranean en Mazarrón, y eso es lo que te da esa zona comercial”, cuenta el jefe de localizaciones. “Buscas algo que te dé más actividad de playa que las otras”.
Al lado queda la playa de Bahía, donde el grupo hace su bautismo de buceo (capítulo 2), y que ha sobrevivido bien pese a tener alojamiento a pie de arena: “Aunque tienes un hotel muy cerca, que es el propio Hotel Bahía, como han respetado la ley de costas y no han invadido nada de ese espacio natural, lo dejan muy bonito y muy retratable”.
Pero para que un viaje haga honor a su nombre hay que haberse ido antes. El principio y el final de la historia de Toda la verdad de mis mentiras suceden en Madrid capital, donde viven todos los personajes. Y ahí el equipo de la serie buscó también esquivar los espacios más transitados en pantalla: “Las novelas de Elísabet Benavent retratan un Madrid muy de Malasaña, ya fotografiado en muchas ficciones, y las directoras querían abrir zonas nuevas”, asegura Villalba.
Aunque también se rodó en Tribunal (la cafetería del capítulo 5, por ejemplo, es Bodegas el Maño), aparecen otros barrios de Madrid en la serie. Por ejemplo, la icónica caravana hace su primera aparición en pleno centro de la ciudad, en la calle Argensola. Desde ese balcón de la casa de Blanca (Clara Sansa), “tienes la llegada a esos edificios con esos tejados bonitos de Madrid”, detalla Álvaro Villalba.
Otra zona reconocible y que deja marca en Toda la verdad de mis mentiras es la de Retiro. En este distrito se ubicó la calle y el portal del piso de Coco (Itziar Manero) y Marín (Daniel Ibáñez), pero también el epílogo (Plaza de Daoíz y Velarde), un espacio que Villalba destaca también como “otro sitio que no se ha fotografiado para nada”.
Una vez cogida la carretera, los protagonistas acaban sin quererlo en un camping a la vieja usanza. Este espacio se encuentra no muy lejos de la ciudad: se trata del interior del Camping Internacional de Aranjuez, donde se rodó una parte importante de la serie. Así se puede cumplir el trayecto principal por las localizaciones de Toda la verdad de mis mentiras. Todo un viaje de amistades en peligro que se puede disfrutar a partir del 28 de agosto en Netflix.
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