Naturaleza encendida, las luces de Navidad del Real Jardín Botánico (Madrid)

Una ilusión nocturna para volver a soñar

Una escultura de una flor adorna uno de los paseos del recorrido del Jardín
Las esculturas de las flores definen buena parte del recorrido.

Las luces de Navidad del Real Jardín Botánico de Madrid vuelven a encenderse por segundo año consecutivo este 2020 en el que necesitaremos más magia, color y espíritu navideño que nunca. Estas Navidades las luces no solo ofrecen la oportunidad de una actividad segura al aire libre en el corazón de la capital, sino también un empujoncito para recuperar la ilusión y soñar con un 2021 diferente.

"Cuando se pone el sol, florece la magia". Con este lema, muy similar al del año pasado, uno de los museos más existosos de Madrid, ha vuelto a convertir su espectáculo de Naturaleza Encendida en uno de los eventos más esperados de la ciudad. Especialmente este año en el que buscaremos planes más seguros al aire libre. 

El espectáculo de luces en la fuente principal del Paseo de Carlos III reclama su tiempo para ser apreciado
El espectáculo en la fuente principal del Paseo de Carlos III reclama su tiempo.

Desde el 17 de noviembre hasta el próximo 10 de enero de 2021 se podrá visitar este recorrido de un kilómetro y medio que con espectaculares juegos de luces intenta resaltar los árboles del jardín llevando al visitante hasta un mundo de fantasía. Los pases, espaciados cada 15 minutos, comenzarán a las 18 horas y terminarán a las 23 de lunes a domingo. Con un aforo reducido al 60 %, el Jardín asegura que antes de abrir las puertas de la exhibición ya se habían vendido 90.000 entradas. Un éxito garantizado y que permitirá respirar al jardín después de una primavera cerrado.

El tramos final de la exposición Naturaleza Encendida de las luces de Navidad del Jardín Botánico
Los colores y los sonidos se unen para hablar con esta 'Naturaleza Encendida'.

Un campo de estrellas

La experiencia sumerge al visitante desde el inicio en un manto de luces que cubre setos y suelo de buena parte del recorrido lumínico, como si intentara convertirlo en un campo sembrado de luciérnagas estáticas. Entre sus brillos estrellados han crecido esculturas de flores gigantes que reflectan a su vez una danza en imágenes de la propia flor una y mil veces en sus pétalos de purpurina. 

La escultura de una flor gigante sobre la que se reflejan a su vez más flores en el Jardín Botánico.
Las esculturas de flores gigantes se han adueñado del recorrido.

Después de disfrutar de estas flores, de las que algunas te transportan hasta el planeta Pandora de la película de Avatar, un pasadizo de luces inaugura las sorpresas del Paseo de Carlos III. Aquí se siente por primera vez cómo la música es un complemento de los sonidos del bosque. Nada de villancicos. Una tormenta nocturna con una densa lluvia da paso a un amanecer acompañado del canto de los pájaros entre las notas musicales. 

Árboles de Navidad en el Paseo de Carlos III del Real Jardín Botánico
Los árboles cónicos son el exponente más claro de la Navidad.

El paseo continúa con los pocos adornos luminosos que recuerdan a la Navidad: los árboles cónicos, que marcan el sendero hasta el espectáculo de la gran fuente.

En una parte del recorrido la luz se convierte en una auténtica experiencia inmersiva.
En una parte del recorrido la luz se convierte en una auténtica experiencia inmersiva.

Arcoíris otoñal

A escasos metros de la fuente principal, en un rincón escondido y con el otoño negándose a llegar a su fin, los colores ocres del jardín potencian la puesta en escena de las luces verdes, azules, rojas o púrpuras que transforman una alfombra de hojas caídas en un arcoíris acolchado.

En un rincón escondido un arcoíris sobre una alfombra de hojas caídas.
En un rincón escondido se forma un arcoíris sobre una alfombra de hojas caídas.

Según se avanza hacia el final de esta Naturaleza Encendida, uno entiende que la exposición también ha madurado este año. Ya no es un juego exclusivo de niños. Varias bolas de discoteca plateadas (demasiado brillantes para haberse escapado del árbol), acompañadas de los incesantes sonidos del bosque, se dejan seducir por haces de luces que danzan alrededor de ellas como bailarinas incansables.  

El túnel del final del espectáculo lanzaba un mensaje con una decena de palabras en movimiento
El túnel del final del espectáculo lanzaba un mensaje con palabras en movimiento.

Esperanza

También ha madurado el túnel abovedado que este año envía un mensaje con una sucesión de palabras en una de sus paredes: "Acción, ahora, futuro, sueños, mejor, planeta, pelear, volar, descubrir, disfrutar, respirar, sentir, correr, vivir, esperanza". Aquí, si uno se detiene y presta atención, se puede escuchar a la Tierra.

Unicornio de luces en la exposición Naturaleza Encendida del Jardín Botánico
El unicornio devuelve la ilusión a los niños casi al final del trayecto.

Algunos animales, entre los que se encuentran un reno y un unicornio hechos de luces parpadeantes como trajes de lentejuelas, devuelven a los niños al universo de las hadas.  Y el paseo final, con el sonido de los grillos y el búho real antes de una tormenta con truenos y relámpagos incluidos, acaba con unas breves notas musicales de un conocido villancico. Ahora sí, ya es Navidad en el Real Jardín Botánico de Madrid.

REAL JARDÍN BOTÁNICO - Plaza de Murillo, 2. Madrid. Precios: Desde 9,90 €.