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Vista panorámica de Cortegana.

Los pueblos blancos de Andalucía por donde pasa la Vuelta Ciclista España 2026

Nueve etapas imprescindibles en la Andalucía blanca

Actualizado: 24/08/2026

Las etapas andaluzas de La Vuelta a España 2026 dibujan un itinerario fascinante a través de fortalezas medievales, miradores de vértigo y horizontes de cal. Detrás de la caravana ciclista queda un territorio de castillos de cine, frondosos pinsapares y recetas serranas cocinadas a fuego lento. Recorremos nueve pueblos blancos llenos de carácter que justifican, por sí mismos, un viaje más relajado fuera del trepidante mapa de la competición.
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1. Bacares (Almería): un balcón a los Filabres

Ubicado en el corazón de la Sierra de los Filabres, la silueta de Bacares está dominada por su castillo, una fortaleza medieval de origen musulmán que vela sobre el valle. Este enclave funciona como un mirador encaramado a lo alto de un peñasco que ofrece una de las postales más espectaculares de Almería. Para apreciar al máximo el paisaje, resulta ideal acudir a última hora de la tarde y contemplar el atardecer, cuando la luz sobre las montañas cambia gradualmente y se van encendiendo las luces del pueblo.

Bacares está situado en plena Sierra de Los Filabres.
Bacares está situado en plena Sierra de Los Filabres. Foto: iStock

Tras visitar la Iglesia de Santa María y su venerado Cristo del Bosque, su gastronomía reconforta con especialidades serranas como la olla de trigo (guiso contundente de cereal, legumbres y cerdo), los gurullos con conejo (pasta artesanal en forma de grano de arroz estofada con carne y verduras) y los tradicionales fritos de matanza conservados en orza. Como broche histórico, este tranquilo municipio aún conserva valiosos vestigios de su pasado como próspero enclave minero de hierro del siglo XIX.

2. Gérgal (Almería): encanto histórico y astronómico

El municipio de Gérgal se despliega como una auténtica puerta de entrada a las cumbres almerienses. El perfil de la localidad está marcado por la imponente silueta del Castillo de Gérgal, una fortificación defensiva del siglo XVI perfectamente restaurada que domina el paisaje junto a la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, de estilo mudéjar. La gastronomía gergaleña destaca por sus recetas reconstituyentes, elaboradas con ingredientes autóctonos de la comarca.

El Puente viejo de Gérgal.
El Puente viejo de Gérgal. Foto: iStock

Entre sus especialidades sobresale el ajo colorao, un guiso tradicional y humilde a base de patatas, pimientos secos, ajo y comino que suele acompañarse de bacalao. Destacan también el migote —una variante local de las migas de pan o harina sofritas con embutidos de la zona— y una cuidada variedad de chacinas artesanas. Una particularidad fascinante de Gérgal reside en su condición de referente astronómico internacional: su término municipal acoge en las alturas de la sierra el Observatorio de Calar Alto, uno de los centros de investigación más relevantes del continente, consolidando a la localidad como un enclave estratégico para la ciencia espacial y el astroturismo.

3. La Calahorra (Granada): renacimiento y cine

Situada en el altiplano del Marquesado de Zenete, La Calahorra destaca por el majestuoso Castillo-Palacio de La Calahorra, uno de los primeros y más bellos ejemplos de la arquitectura renacentista italiana construidos fuera de Italia, cuya estructura de fortaleza austera esconde en su interior un deslumbrante patio de mármol de Carrara. En la colina que corona la fortaleza se halla el Mirador del Castillo, un punto privilegiado que regala una perspectiva visual única al contraponer el lienzo rojizo de la tierra del altiplano y las fachadas blancas con la imponente barrera nevada de la cara norte de Sierra Nevada al fondo.

La Calahorra destaca por su majestuoso Castillo-Palacio.
La Calahorra destaca por su majestuoso Castillo-Palacio. Foto: iStock

La gastronomía de la zona destaca por platos reconfortantes como las migas de pan con engañife (el acompañamiento a base de pimientos, tajadas y embutidos), el choto al ajillo y la repostería artesana a base de almendras. Como curiosidad, el impresionante contraste de su castillo y de sus interiores ha servido como escenario de rodaje para superproducciones cinematográficas internacionales y series históricas; entre las más recientes destaca La casa del dragón (House of the Dragon), la precuela de Juego de tronos, que utilizó la fortaleza y sus inmediaciones para recrear la ciudad de Pentos.

4. Güéjar Sierra (Granada): donde empieza la alta montaña

Encajonado en el valle del Genil, Güéjar Sierra es un pueblo blanco de pura montaña, caracterizado por sus calles empinadas, sus fuentes cristalinas y sus plazas soleadas. En su núcleo urbano destacan la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Encarnación y el pintoresco barrio del Tinterillo, además de ser el punto de partida de la histórica ruta del Tranvía de la Sierra. Desde las propias calles del pueblo y a lo largo de la subida al Collado del Alguacil se abren impresionantes balcones naturales que funcionan como miradores, permitiendo contemplar la arquitectura de montaña suspendida sobre profundos barrancos y rodeada por los picos más elevados de la península con el cauce del río Genil a sus pies.

Desde el embalse de Canales hasta el puente colgante de Los Cahorros.
Desde el embalse de Canales hasta el puente colgante de Los Cahorros. Foto: iStock

De entre sus fiestas patronales destaca la popular Fiesta de la Asadura Matancera en invierno (a finales de febrero o mediados de marzo), que atrae a miles de visitantes para degustar platos gigantescos preparados a fuego lento. Su gastronomía es contundente y sabrosa, destacando el choto a la güejareña —distinguido por el uso de abundante ajo y almendra—, los embutidos artesanales fritos y las truchas del río. Entre sus particularidades resalta su arraigada tradición senderista, siendo la puerta natural de entrada hacia las rutas que remontan la cara norte de los tresmiles de Sierra Nevada.

5. Valdepeñas de Jaén (Jaén): un remanso de paz

Rodeado por las espectaculares laderas de la Sierra Sur, Valdepeñas de Jaén se despliega como un auténtico remanso de paz repleto de casitas blancas y tejados árabes. En el corazón del pueblo sobresale la Iglesia de Santiago Apóstol, una joya renacentista proyectada en parte por el célebre Andrés de Vandelvira, mientras que cerca del casco urbano se halla el paraje de Las Chorreras, un rincón natural imprescindible con cascadas e itinerarios botánicos.

Panorámica de Valdepeñas de Jaén.
El pueblo está rodeado por las espectaculares laderas de la Sierra Sur. Foto: Ayuntamiento de Valdepeñas de Jaén.

Las fiestas de San Juan y las ferias de septiembre llenan el municipio de vida mediante romerías y música tradicional, al tiempo que la artesanía local mantiene vivo el trabajo en esparto y la talla de madera. A la hora de sentarse a la mesa, el gran protagonista es el aceite de oliva virgen extra con D.O.P. Sierra Sur, base de especialidades tan sabrosas como la pipirrana jaenesa, las migas con torreznos o el choto frito. Como curiosidad, su exigente trazado entre gargantas rocosas y puertos de montaña ha convertido a la localidad en un templo para los amantes del ciclismo, tanto de carretera como de montaña.

6. Cortegana (Huelva): olor y sabor a ibérico

Enmarcado en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Cortegana presume de la típica postal de pueblo blanco andaluz rodeado de frondosos bosques de castaños y encinas. Su gran icono es el espectacular Castillo de Cortegana, una fortaleza del siglo XIII muy bien conservada desde cuyo mirador se disfruta de una vista excepcional: un mar de tejados rojos y casas encaladas rodeado por el manto verde de las dehesas. En el casco histórico destacan también la Iglesia del Divino Salvador y la Ermita de la Piedad, mientras que en agosto el pueblo viaja en el tiempo con sus famosas Jornadas Medievales, llenando el entorno del castillo de espectáculos, artesanía en cuero, forja y alfarería.

Su gran icono es el espectacular Castillo de Cortegana.
Su gran icono es el espectacular Castillo de Cortegana. Foto: iStock

Para reponer fuerzas, la localidad es un auténtico paraíso del jamón ibérico de bellota, las chacinas de matanza y las recetas con setas de temporada como el cotizado gurumelo. Como dato curioso, las leyendas locales aseguran que el castillo esconde galerías subterráneas secretas que conectan la fortaleza con el valle.

7. Yunquera (Málaga): refugio verde

Yunquera es conocido como el pueblo de las fuentes y el agua, famoso por sus callejuelas empinadas, sus fachadas blancas y sus rincones llenos de macetas. Su gran icono es la Torre Vigía o Castillo del Castillo, una antigua atalaya musulmana remodelada en el siglo XIX desde cuyo mirador se disfruta de una postal inolvidable: el pueblo de casas encaladas cayendo en cascada, arropado por bancales de frutales y un impresionante bosque de pinsapos. Además, Yunquera presume de albergar uno de los bosques de este famoso abeto autóctono andaluz más grandes y espectaculares del planeta.

 La Iglesia de la Encarnación, apodada la Catedral de la Sierra.
La Iglesia de la Encarnación, apodada la Catedral de la Sierra. Foto: iStock

En el centro sobresale también la Iglesia de la Encarnación, apodada la Catedral de la Sierra por su gran tamaño. En octubre el pueblo se pone de fiesta con su popular Feria del Vino y la Castaña, una cita llena de verdiales, ambiente callejero y rica gastronomía. Aquí mandan los platos potentes de montaña como la malcocina (un guiso de garbanzos, tocino y chicharrones), el plato serrano (combinado tradicional que reúne huevos fritos, patatas, pimientos verdes, jamón y variedad de embutidos fritos de matanza) o los dulces elaborados con castañas de la zona.

8. El Burgo (Málaga): entre picos calizos y leyendas de bandoleros

Atravesado por el río Turón, El Burgo combina el encanto de la arquitectura blanca tradicional con un entorno natural salvaje. En su patrimonio destacan el histórico Puente de la Máquina, la Iglesia de la Encarnación —construida sobre una antigua mezquita medieval— y el Mirador del Castillo y Balcón del Valle del Turón, asentado sobre las ruinas de la antigua fortaleza que atestiguan su pasado militar. Desde este mirador, suspendido sobre el cortado rocoso, se disfruta de una amplia perspectiva del pueblo blanco encajonado junto al cauce del río, con los pinares y los picos calizos del Parque Nacional Sierra de las Nieves dibujando el horizonte.

Vista aérea de El Burgo.
Vista aérea de El Burgo. Foto: iStock

A finales de febrero, el municipio celebra el Día de Andalucía con la popular Fiesta de la Sopa de los Siete Ramales, un evento gastronómico donde el pueblo entero elabora esta receta tradicional —hecha con pan, tomate, pimiento, ajo, cebolla, huevo y espárragos— al ritmo de agrupaciones folclóricas. Junto a su embajadora culinaria, destacan especialidades como el chivo al ajillo y los roscos de aceite. Como curiosidad histórica, estas tierras fueron refugio de conocidos bandoleros del siglo XIX, como el famoso Pasos Largos, quien nació y vivió en su término municipal.

9. Alozaina (Málaga): herencia andalusí

Entre la Serranía de Ronda y el Valle del Guadalhorce, Alozaina destaca por su trazado andalusí de calles impolutas, arcos de piedra y fachadas deslumbrantes por la cal. Su monumento principal es el conjunto dedicado a María Sagredo (heroína local que defendió la villa de un ataque berberisco en el siglo XVI arrojando colmenas de abejas sobre los atacantes) y el Parque del Castillo, un espacio ajardinado construido sobre los restos de la fortaleza musulmana de los siglos XV y XVI que alberga el Mirador del Parque del Castillo. Este punto regala una vista privilegiada de los tejados árabes y los patios floridos del municipio, abriéndose hacia las huertas de naranjos y olivares que descienden hacia el valle.

Alozaina destaca por su trazado andalusí de calles impolutas y arcos de piedra.
Alozaina destaca por su trazado andalusí de calles impolutas y arcos de piedra. Foto: iStock

De sus fiestas populares destaca el emblemático Harneo o Carnaval de la Harina, en febrero, donde vecinos y visitantes se arrojan harina siguiendo una tradición ancestral. La artesanía del municipio destaca por la alfarería tradicional andaluza, con la recuperación de técnicas centenarias de modelado en torno y acabado a mano. Gastronómicamente, Alozaina es la capital de la aceituna aloreña (la primera aceituna de mesa con Denominación de Origen Protegida en España), además de contar con especialidades como el mojo de bacalao y las pringás de matanza.

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