Establecimientos gastrónomicos más buscados
Lugares de interés más visitados
Lo sentimos, no hay resultados para tu búsqueda. ¡Prueba otra vez!
Añadir evento al calendario
A sus 81 años, María sigue encargándose de pedir cada noche el pescado a Vicente, su proveedor de confianza. Hoy trae lubina, atún, mero, sirvia, dorada y unas relucientes gambas, todo pescado y marisco fresco del día que se canta al cliente a viva voz en Fish Shack. Fue ella, natural de San Carlos, quien en 1979 abrió este chiringuito junto a su marido Paco. Hoy lo gestiona su sobrina Miriam y su marido Samar, aunque María siempre está por allí cerca, haciendo “el control de calidad”.
“Lo que no queréis comer vosotros, no se os ocurra ponérselo a nadie. Esto es lo que siempre les digo cuando se ponen a cocinar, es mi filosofía", cuenta María sentada en una mesa de campo en la parte trasera del chiringuito. Allí pela unas cuantas patatas que luego llevan a cocina, mientras recuerda lo duro que fueron los inicios. “En 1980 se nos quemó el chiringuito”, comenta con pena, pero “lo abrimos a los tres días gracias a la ayuda de la gente, sobre todo de turistas alemanes, que limpiaron las cenizas y compraron platos, cubiertos y manteles para que pudiera reabrir”, rememora emocionada.
María está feliz de ver cómo su negocio -conocido antes como "Chiringuito de María"- ha conseguido salvaguardar la esencia de siempre frente a los cambios en la hostelería de la isla. La prueba de ello es que siempre está lleno y, aunque no se puede reservar -no tienen ni teléfono de contacto-, la gente acude tranquila, esperando su turno con una copa de vino o una cerveza, sentados entre las rocas y mirando al mar. Hay quién se baña directamente en una zona donde hay acceso con escalera. Su ubicación es mágica y los atardeceres se vuelven todo un reclamo en esta "choza de pescadores".
Varios bancos de madera del chiringuito son compartidos, aunque los habituales prefieren acomodarse en primera línea de acantilado. También hay una amplia zona donde las sillas y mesas plegables se disponen entre las rocas y donde conversan clientes de todo tipo: parejas, familias, mucho local y algún turista. Allí, frente al Mediterráneo, degustan de su pescado a la plancha con una generosa guarnición de ensalada de tomate, lechuga y cebolla; y patatas ibicencas hervidas, todo servido en el mismo plato.
La lubina y la dorada de ración son los platos que más salen de cocina, pero también tienen sepia y calamar, y filetes de otros pescados que trae Vicente según la pesca del día. Para María, las sardinas son lo mejor, “además del aporte de omega 3, me encanta mojar pan en su aceite”, dice sonriendo. Para los que prefieren carne, ofrecen pollo y chuletas de cordero.
En los postres, tienen tarta de almendras, tarta de manzana y flaó -tarta de queso fresco con hierbabuena- que les elaboran en el Horno Can Coves. Y para el café, el tradicional caleta, una antigua bebida de pescadores que se prepara en cazuela y donde el café se infusiona con brandy, ron, azúcar, cáscaras de naranja y limón y canela. Con un ticket medio de entre 30 y 40 euros por persona, es importante llevar efectivo, no se puede pagar con tarjeta.
FISH SHACK. Punta dels Andreus sin número, Ibiza.
En general... ¿cómo valorarías la web de Guía Repsol?
Dinos qué opinas para poder mejorar tu experiencia
¡Gracias por tu ayuda!
La tendremos en cuenta para hacer de Guía Repsol un lugar por el que querrás brindar. ¡Chin, chin!