Restaurante 'La Boscana' en Bellvís (Lleida)

La tranquilidad que alimenta

El chef Joël Castanyé explica a dos clientes los aperitivos.
El chef Joël Castanyé explica a dos clientes los aperitivos

En un lugar bucólico, y a tan solo una hora de Barcelona, el restaurante 'La Boscana' ha convertido Lleida en un lugar de peregrinaje para los amantes del buen comer con dos recetas sencillas: tranquilidad y comida excelente.

El escritor británico Patrick Leigh Fermor contaba en Tiempo de callar su prospección del silencio a través de un viaje por varios monasterios europeos. Es poco probable que Leigh Fermor visitara 'La Boscana', en Lleida, pero de haberlo hecho no habría tenido más remedio que relatar la experiencia: este restaurante del Plà d’Urgell reconquista el concepto de tranquilidad como pocos antes y lo hace sirviendo –además– una comida que roza lo sublime y que en el peor de los casos es simplemente excelente.

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
Así se presenta la 'secuencia de tomante de nuestro huerto'

Los habitantes de Lleida, una de esas provincias catalanas que en ocasiones no tiene más remedio que reivindicarse ante la gigantesca sombra de Barcelona (que tapa hasta los rincones más bonitos del lugar) llaman a su hogar 'lo far west'. Un juego de palabras entre el artículo más utilizado en aquellos parajes (el 'lo') y su condición de frontera inhóspita, una suerte de tierra por conquistar a la que hay que ir a propósito, a la que se llega huyendo de algo.

La Boscana' es uno de esos motivos por los que vale la pena acercarse a 'lo far west'
La Boscana' es uno de esos motivos por los que vale la pena acercarse a 'lo far west'

Más verde y más sano

'La Boscana' es uno de esos motivos por los que vale la pena acercarse a 'lo far west'. También lo son los calçots, los melocotones, el aceite y el vino, pero centrémonos en el restaurante, una invitación a salir de Lleida con la sonrisa del estómago lleno y la promesa de volver lo antes posible.

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
En la cocina limpiando el pescado del día, en este caso, escórpora

Hablar de los platos es hablar del entorno y hablar del entorno es hablar de los platos, y esa es –seguramente– una de las claves del lugar: hay una riera con patos, caballos, un huerto, un puente, un edificio imponente, un par de árboles que parecen salidos de un poema de Robert Frost y otros doscientos de un verde pálido. La luz que baña el lugar (incluso en los días lluviosos) se refleja en los cristales del restaurante, creando una atmósfera que pasa del preciosismo a la nostalgia en cuestión de segundos. Por eso, uno llega allí a comer a las dos de la tarde y allí sigue clavado siete horas después.

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
Listo para ser degustado el Foie pochado con enokis

"Algunos comen y cenan", bromea Joël Castanyé, que es el alma, el paladar y los pulmones del restaurante. Este ex del 'Bulli', pinche antes que cocinero y cocinero antes que chef, mantiene a su equipo con una media sonrisa y ese carácter del que quiere quitarle hierro a la alta cocina mientras la practica con elegancia. Son 60.000 m2 de finca en la que el aire es limpio y la tierra huele a tierra. Un paraíso al que se llega en tren desde la capital (una horita en AVE, sin más) y un corto trayecto en taxi, y que al final parece haber llevado al viajero a otro planeta. Uno más verde, más sano y más viejo.

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
Ambiente dentro del local, que cuenta únicamente con diez mesas.

Mencionemos la impresionante ensalada de bogavante, la ternera, el tocino, el colomí (un pichón, en dos recetas explosivas), el cabrito y el canelón. Centrémonos en ese canelón de olor, textura y tacto superlativo que parece combinar todas las recetas, nuevas y viejas, de un plato más catalán que el pa amb tomaquet, pero que solo recientemente se ha recuperado en la escuela del país sin los complejos que arrastraba por ser un clásico de los menús navideños: el canelón que parece asaltar el plato y que se come al comensal y no al revés.

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
Recuperando el canelón tradicional de la madre Roser

El olor del bosque

Las gambas, la lubina, las atrevidas combinaciones de frutas y carnes, el foie-gras, las espardenyes –el pepino de mar– en homenaje a Santi Santamaria (probablemente y junto a Carles Gaig y Ferran Adrià los referentes más claros del local) o esa nocilla en 3D que le mete a uno en la boca un recuerdo de su niñez, son los titulares de un local que cambia tan a menudo sus platos que es mejor ir con frecuencia.

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
Platos que alegran la vista antes de animar el paladar.

Ahora mismo hay pulpo, almendras tratadas como si fueran caviar y bogavante. También tienen fresas, coco, melocotones (que adornan algunos platos con una delicadeza propia de los poetas de antaño, los que escribían un verso al año y luego lo borraban porque no les parecía lo suficientemente bueno) y chocolate, un chocolate espléndido.

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
Joël Castanyé posa en el jardín con el restaurante de fondo

Los aperitivos, que el comensal se toma en la misma cocina, dejan clara la ambición de la propuesta: uno puede comerse –literalmente– hasta la bolsa de los frutos secos, elaborado con almidón y estupendamente comestible. Ese inicio, honesto y clarificador, es la principal pista para el comensal de 'La Boscana'. Aquí todo es transparente: desde el oficio del chef hasta la sabiduría de la jefa de sala, la espléndida María Àngels Chiriboga. Es un establecimiento en que la materia prima construye el plato y no al revés, donde se notan los años de Castanyé en la hostelería y la predilección por la cocina casera como axioma del recetario: el tall [una manera de llamar a 'la chicha'] por encima del invento. 

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
Postre Nochilla en 3D: Leche, cacao, avellanas y azúcar

La carta de vinos, que evita esa creciente tendencia de los restaurantes de lujo de ofrecer 5.000 referencias, está llena de caldos locales (la ascendencia de Costers del Segre ayuda mucho, no cabe duda) y la sobremesa invita a la meditación gracias a esos grandes ventanales y a lo reducido del comedor, con apenas diez mesas y un servicio discreto pero atento.

Restaurante 'La Boscana' en Bellvís.
Vista desde el exterior de una parte de la cocina

 

Nada es casualidad en 'La Boscana' y si uno se va después del atardecer podrá llenarse el olfato de ese olor que nos regala el bosque antes de irse a dormir. Un final perfecto para un lugar tranquilo, ideal para olvidarse de todo lo demás en un momento en el que la actualidad marca que lo demás parezca todo. Un restaurante impecable, de los que no se olvidan.

LA BOSCANA - Ctra. L-V3311 Km. 4. Bellvís, Lleida. Tel. 973 56 55 75.

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