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En plenas Rías Baixas, a sólo cinco minutos en coche del bullicio costero de Sanxenxo, la aldea de Bordóns esconde un refugio donde la historia y la gastronomía convergen al compás del agua. 'O Muíño Occilis' ocupa un antiguo molino con más de dos siglos de vida, restaurado con mimo en 2005 y que hoy ofrece una experiencia inmersiva que incluye cascada, el cauce de un río y un paseo peatonal de madera con acceso directo desde el local.
En el exterior, una terraza con vistas al mar y a la naturaleza más plena, y un parque infantil que lo hace ideal para las familias. En el interior, entre muros de piedra y piezas de arte en bronce, aguarda una cocina casera con "toques propios", como la define su cocinera, Luisa Garrido. Se adapta a todos los paladares y convierte cada bocado en un homenaje a las raíces familiares de sus propietarios.
Óscar Durán, nacido a escasos metros; y Luisa Garrido, de origen soriana, están detrás de este proyecto y de sus sabores. La carta tiene un poco de cada uno. De la cocina se encarga ella; de la sala, él. Y juntos ponen su sello. De Soria se ha traído ella los platos con carne de caza —con protagonismo del ciervo— y de Galicia pone él recetas de la tierra, como la volandeira a la plancha.
También hay hueco para las innovaciones. No hay mesa que se resista a los 'pañuelitos', unas pequeñas bolsas de pasta brick que esconden un relleno cremoso de puerro, langostino y queso. “Es una petición casi obligatoria”, afirma Óscar Durán, que confiesa que, en cuanto ve a un grupo sentarse, ya los está apuntando en la comanda porque sabe que se los van a pedir. El boca a boca les ha delatado y los clientes habituales suelen repetir en esta propuesta de ingredientes tradicionales con “toques modernos”.
El legado soriano de Luisa deja su impronta en la sección de carnes. Se crió en el restaurante de sus padres, allí aprendió a cocinar y, cuando emprendieron este proyecto en Sanxenxo, se trajo la “receta familiar” del ciervo a la plancha con risotto de setas. “Al ser del interior, la caza allí se da muy bien”, confiesa. Y quiso traerlo a la costa. En el apartado carnívoro, también arrasan el churrasco de cerdo a la parrilla, un imprescindible gallego; y la parrillada, con secreto, churrasco, criollo, entrecot y alitas.
En cualquier comanda no puede faltar la tortilla "Occilis", una receta propia que Luisa rellena con una salsa de atún, gambas y queso; ni tampoco los pescados y mariscos de la zona. El producto del mar es estrictamente local, comprado “directamente en la plaza”, y deja platos que el cliente siempre repite, como el pulpo a la plancha con crema de patata y queso gratinado.
Platos menos usuales en un molino tradicional, como el pan bao de tinga de pollo o los nachos al estilo Occilis con guacamole y chédar, amplían la oferta de una carta que concluye con opciones sencillas, pero cuidadas, de postre. La tarta de queso, el flan de café con helado de vainilla, el coulant con frutos rojos o, fuera de carta, el banoffe, ponen el broche a la experiencia culinaria. Y para maridar el menú, cuentan con una cuidada selección de vinos con D.O. gallegas, como Rías Baixas, Ribeira Sacra o Valdeorras, manteniendo siempre el enfoque en la calidad del producto gallego.
La experiencia no se limita al interior del edificio. Comer en este antiguo molino es, literalmente, hacerlo en el corazón de la naturaleza de Bordóns. El restaurante está abrazado por un denso bosque de ribera, donde predominan los alisos y sauces, acompañados por robles y laureles. En invierno, le dan belleza. En verano, mantienen el ambiente fresco, incluso en los días más calurosos.
El murmullo constante del riachuelo de Bordóns, conocido como el ‘río de la Teja’, se convierte en sonido ambiente, sobre todo, en la terraza y en el acceso al local, pues el agua se precipita en una cascada justo al lado de las mesas de la entrada. Y rodeando el local se despliega un paseo peatonal de madera que da acceso al conjunto de los ‘Muiños e lavadoiro de Outeiro’, integrado por un gran molino hidráulico y un lavadero tradicional.
Directamente desde el restaurante se puede acceder, a través de una escalera de madera, a la pasarela que recorre el sendero, de forma que, antes o después de la comida, el comensal puede pasear entre el antiguo lavadero y los canales que antaño daban vida a la molienda. Además, a escasos metros, se puede acceder a la Ruta de los Carballos de Aldariz, un itinerario reconocido como ‘sendero azul’ por su valor ambiental. El patrimonio de hórreos, fuentes y cruceiros se funde con el verde y permite completar la experiencia.
Si algo les diferencia es ese enclave privilegiado en un antiguo molino, que conserva su maquinaria original visible bajo un suelo de cristal. Llevaba varias generaciones en la familia de Óscar y, según los registros que manejan, tiene más de 200 años de antigüedad. Su abuelo todavía lo explotó, pero había caído en desuso cuando se decidió a rehabilitarlo y darle una nueva vida. Fue en homenaje a su abuela, quien, cuando él era apenas un niño, ya le insistía: 'Tienes que montar algo ahí abajo'".
Hace 21 años, le tomó la palabra y lo restauró para convertirlo en la forma de ganarse el pan. Empezó como bar, pero se dio cuenta de que “era un poco difícil conseguir que viniera gente sin cocina” a un enclave apartado del circuito más turístico. Verano e invierno, Sanxenxo atrae un turismo desestacionalizado, pero siempre centrado en el corazón del pueblo, y O Muíño Occilis está en la aldea de Bordóns, a dos kilómetros montaña arriba.
Supo que tenía que diferenciarse y empezó cocinando tortillas en casa y ofreciéndolas como tapas, hasta que se consolidó ya como lugar elegido por locales y visitantes y nació el restaurante tal y como se concibe en la actualidad. Vuelve a ser parte del latido de la aldea, junto al ecohotel Aldea Calma, situado a escasos metros.
Durante décadas, fue el corazón del pueblo, un lugar donde sus tíos y su padre hacían “noches de guardia” desatascando troncos del cauce para que la molienda del trigo no se detuviera. Óscar recuerda los relatos de su familia y hoy aquel mandato familiar se ha transformado en una forma de vida que le llena de orgullo. “Ahora estoy bastante contento; vivo aquí, esto es mío y me satisface”, reconoce. Ha logrado rescatar del olvido el lugar donde sus antepasados se ganaron el sustento.
RESTAURANTE O MUÍÑO OCCILIS. Av. Outeiro, 1. Bordóns (Sanxenxo, Pontevedra). Tel. 678 685 404
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