RECETA DE EMPANADA GALLEGA CON NIÑOS

A amasar se ha dicho

Conseguir que los niños se sientan atraídos por platos tradicionales no es una misión imposible.

Esta receta de empanada gallega pensada para hacer con los niños está riquísima. Conste en acta que recetas de empanada, hay las mismas que ciudadanos empadronados en Galicia. He aquí solo una de ellas. Hemos querido que sea sencilla porque se trata de que no se cansen y cojan el gusto a trastear en la cocina. 

La masa de la receta que proponemos es muy manejable y sin levados, por eso la puede hacer todo cocinero con o sin experiencia. El relleno lo hemos simplificado, pero si abres unos berberechos o mejillones al vapor, o unas zamburiñas por la plancha y lo metes de relleno ¡no te vas a arrepentir! Lo primero es armarte de paciencia. Se trata de pasar un buen rato con tus hijos, sobrinos, o hijos del vecino. Se va a manchar la cocina, pero más se perdió en Cuba.

Empanada gallega versión niños

  • 170 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cucharadita de sal
  • 1 huevo
  • 1 lata de cerveza (si es gallega, mejor)
  • 1 pimiento morrón
  • 300 g de bonito en aceite
  • 6 cebollas grandes
  • 800 g de harina (hasta conseguir una masa no pegajosa)
El relleno elegido es simple pero también se pueden añadir berberechos o zamburiñas.
El relleno elegido es simple pero también se pueden añadir berberechos o zamburiñas.

ELABORACIÓN: 

Vierte la cerveza en un vaso medidor para calcular luego la mitad del aceite, y vacíalo en un bol bien grande. Añade el aceite a la cerveza. Echa la cucharadita de sal (para que no se te olvide luego). Y ahora la harina, mucha, removiendo al principio con una cuchara de palo o similar. Cuando te cueste dar vueltas, vuelca la masa sobre la encimera limpia, y continúa añadiendo harina hasta que puedas coger la bola sin que se te pegue mucho. En este punto, la cocina será un campo de batalla. Con la masa, haz una bola y déjala reposar, tapada una hora en la nevera. Si te surge cualquier cosa, la puedes dejar hasta mañana sin problema.

Cuando cueste mover la masa con la cuchara lo mejor es trabajarla en una encimera limpia.
Cuando cueste mover la masa con la cuchara lo mejor es trabajarla en una encimera limpia.

Entonces nos vamos al relleno. Para ello, hay que pelar y partir las seis cebollas. Una opción: ponerte gafas de buceo. Las puedes trocear como más te guste, pero la juliana (en palitos) es lo suyo para aguantar una cocción tan larga. Acto seguido, las vas colocando en una cazuela amplia (o sartén con paredes altas) a fuego medio, con un fondo de aceite de oliva virgen extra, y una cucharadita de sal. Parte el pimiento, y añádelo. Se hará todo en unos 35/45 minutos. La cebolla reducirá mucho el volumen, y estárá muy blandita. Cuela bien el exceso de grasa, y deja enfriar.

Al terminar de cocinar va a haber mucho que limpiar, ¡solo hay que concienciarse!
Al terminar de cocinar va a haber mucho que limpiar, ¡solo hay que concienciarse!

Los puristas aquí hacen una cosa que sale riquísima: el aceite que sobra de escurrir las verduras, lo aprovechan para hacer la masa. Incluso le puedes añadir una cucharada de pimentón, y la cosa tiene otra alegría (para eso hay que empezar la empanada por el relleno, cosa que se puede hacer perfectamente).

¡Protección total frente a los efectos de la cebolla!
¡Protección total frente a los efectos de la cebolla!

Vamos llegando al final, yes you can!: precalienta el horno a 180 ºC calor arriba y abajo (si solo tienes aire, caliéntalo a 175 ºC y cuando entre la empanada bájalo a 170). Saca la masa de la nevera y la divides en dos, más o menos a la mitad, pero una con un poco más de masa que la otra. La parte con más cantidad de masa será la base.

Hay que cocinar hasta que la cebolla esté blandita.
Hay que cocinar hasta que la cebolla esté blandita.

Vuelve a espolvorear la encimera y el rodillo (o lo que pilles) con harina y, con paciencia, estírala hasta que tengas una capa de medio centímetro más o menos. Cubre una bandeja de horno (ya forrada con papel para horno) con la mitad de la masa y dispón el relleno por encima repartiendo bien, pero sin llegar a los bordes. Encima de la cebolla extiende el bonito. Estira la otra mitad de la masa y cubre todo. ¡Esto ya parece una empanada! Hay que cerrar bien los bordes para evitar que se abra (y se reseque) durante la cocción. La mejor manera es coger masa desde abajo, y sellarla con la de arriba. Pero, !al gusto!

No es necesario usar un rodillo para dar forma a la masa, podéis usar lo que encontréis.
No es necesario usar un rodillo para dar forma a la masa, podéis usar lo que encontréis.

Una vez cerrada, se puede decorar si nos quedan "retales" de masa. Se pinta con el huevo batido y se le hace la "chimenea", que es un agujero en el centro para evitar que se hinche. Si vuestros invitados son un poco tiquismiquis con los cuscurro o esquinas de pan, he aquí nuestro truco: espolvorea un poco de sal en escamas solo por las esquinas… ya verás como la cosa mejora bastante.

Es mejor colocar el bonito encima de la cebolla.
Es mejor colocar el bonito encima de la cebolla.

Y ¡al horno! Unos 40/50 minutos tendrán la culpa de que te aprieten un poco más los pantalones vaqueros, y que te den ganas de llamar 'Maruxiña' a tu próximo vástago, sea macho o hembra. ¡Que aproveche!

*Gracias al arquitecto Nacho Urgel y a Marta Cadenas por dejarnos la cocina de su casa en Porto de Son para realizar la receta.

¡Ya tenemos una empanada gallega lista para hincar el diente!
¡Ya tenemos una empanada gallega lista para hincar el diente!

 

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