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Parador de Lleida

El Parador de Lleida o cómo descansar en El Convent del Roser

La historia leridana como descanso

Actualizado: 23/05/2022

Puede parecer que la ciudad de Lleida tenía reservado para Paradores uno de sus edificios más queridos: el Convent del Roser, en pleno casco antiguo, muy cerca de la Calle Mayor y de la Seu Vella. No ha sido hasta 2017 cuando esta capital provincial del interior de Cataluña ha contado con un parador, siendo una de las más recientes aperturas de la cadena.

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El Convent del Roser es un edificio muy presente en la historia y memoria de la ciudad del Segre, no solo por su origen religioso, también por los distintos usos culturales que ha tenido. Antes de que se fijase en su fachada la placa de bronce que lo distingue como Parador de Lleida, fue museo, universidad y biblioteca.

Convent del Roser
La apariencia exterior sigue siendo muy similar a la que tenía en el siglos XVIII.

“Hemos tenido clientes que cursaron aquí sus estudios, ex alumnos de la Facultad de Letras de la Universidad de Lleida que hoy asisten emocionados a la transformación del edificio en el que pasaron tantas horas en sus clases”, cuenta Miquel López Llena, Director del parador. Su rehabilitación ha devuelto esplendor en una zona algo ensombrecida de la ciudad, pues no se ha limitado al edificio, también la construcción de un aparcamiento subterráneo para los clientes ha remodelado los accesos y una plaza aledaña.

Convent de Lleida
Es fácil imaginar a los antiguos alumnos de la facultad por estos pasillos.

La orden de los Dominicos construyó este convento e iglesia entre los años 1723 y 1752. En el siglo XIX, con la desamortización de Mendizábal, pasó a tener uso civil y cultural: además de Facultad de Letras, fue sede del Museo Jaime Morera y Escuela Municipal de Bellas Artes. El Convent del Roser es actualmente un edificio histórico protegido y está declarado como Bien Cultural de Interés Local. En el año 2003 se anunció que el edificio pasaría a ser Parador de Turismo.

Habitación parador Lleida
Las 53 habitaciones del hotel se disponen en las tres plantas del claustro.

La rehabilitación del convento para albergar el alojamiento se ha prolongado durante más de 15 años. Se ha conservado la estructura conventual compuesta por iglesia y claustro, pero los usos se han adaptado a las necesidades de un parador. Los edificios colindantes y conectados cumplen la funcionalidad que se le exige hoy a cualquier establecimiento hotelero. Por una parte, en el edificio de la iglesia se ha dispuesto la recepción y el comedor, separados por una elegante celosía de madera, totalmente acorde con la estética reinante en puertas, muros y ventanales.

Parador de Lleida rehabilitación
La rehabilitación ha potenciado detalles del inmueble.

Por otra, el techo del claustro ha sido cubierto para hacer de su patio central un lugar de disfrute durante todo el año, a salvo de las lluvias, del intenso sol veraniego o de las bajas temperaturas. Se disponen 53 habitaciones alrededor de las tres plantas de altura del claustro. Son estancias amplias, con grandes ventanales y muy funcionales. Como detalle destacable, en todas ellas se reproduce el escudo de la ciudad de Lleida a ambos lados del cabecero de la cama.

Terraza parador de Lleida
La perspectiva de Lleida desde la terraza de la habitación es de las mejores de la ciudad.

Una coqueta cafetería, situada en uno de los lados del claustro, da servicio a las mesas del patio, en el que fluyen tanto conversaciones particulares como profesionales. Salas de reuniones y un gimnasio con vistas a los tejados de la ciudad completan la oferta de este alojamiento tan especial.

Recepción Parador Lleida
Tras formar parte de Paradores, las instalaciones cuentan con todas las comodidades hoteleras.

Experiencia mística en el comedor

Es la propuesta gastronómica y es también el lugar donde se sirve lo que hace grande la experiencia en el restaurante 'L'Aplec' del Parador de Lleida. Al frente de los fogones se encuentra Paco Vidal, chef valenciano con una amplísima trayectoria en distintos paradores de la geografía nacional. Vidal firma desde el año 2018 escalibadas, xatonadas con romescu o salteados de setas del Pirineo, muestras de la cocina catalana típica y elaborada con productos de proximidad. Pescados del Mediterráneo y carnes como el cochinillo conforman los platos principales. Y, como no podía ser de otra manera estando en Lleida, también los caracoles a la llauna están disponibles en carta.

Comedor Parador Lleida
El comedor se ha establecido en el edificio que en su día fue la iglesia.

Postres que dan cabida a la riqueza frutícola leridana y que exploran nuevas formas de presentar la crema catalana o el famoso mel i mató suelen dar por concluidos los almuerzos, en los que siempre se sirven grandes vinos, frecuentemente los que se elaboran en la Denominación de Origen Costers del Segre. Pero lo que eleva la experiencia gastronómica es el magnífico comedor en el que se sirve, cuyo ábside y capillas funcionan a modo de pequeños reservados. La antigua sacristía, con frescos originales en el techo, alberga el buffet de desayunos. 

Sacristía Parador de Lleida
La antigua sacristía aún mantiene los frescos originales en el techo.

En los muros de la nave principal también se puede admirar una muestra de cartones procedentes de la Real Fábrica de Tapices. Por primera vez en la historia de la Real Fábrica estas piezas artísticas, que servían de guía para los expertos tejedores, se exponen fuera de su sede. A estas piezas murales se le suma una decoración vegetal que remata el conjunto, haciendo del comedor del Parador de Lleida un lugar memorable.

Vino Parador de Lleida
Parte de la carta de vinos la protagonizan referencias de D.O. Costers del Segre.

“Queremos ser la referencia en Lleida de la cocina catalana típica, puesta al día en sus presentaciones y texturas, pero en la que se distinguen claramente los sabores de siempre”, sintetiza Miquel López, director del parador.

Rodaballo con puré de aceituna negra caramelizada y guiso de habitas y camarones.
Rodaballo con puré de aceituna negra caramelizada y guiso de habitas y camarones.

'Vinaixa' para guardar silencio

Nada como la piedra para custodiar el silencio, un bien tan preciado en los monasterios y seguramente codiciado por muchos viajeros en la actualidad. Las pesadas losas de piedra insonorizan los pasos perdidos en los pasillos, las conversaciones en el claustro y también propician el sueño profundo en las habitaciones, donde difícilmente llegan sonidos del exterior ni de los cuartos contiguos.

Sala Parador de Lleida
El restaurante del Parador busca "ser la referencia en Lleida de la cocina catalana típica".

El mismo efecto aislante se produce en el comedor, que a pesar de su alta capacidad, es acústicamente discreto entre las mesas. Aquí, además de las paredes de piedra, son los metros que separan al comensal de la cúpula de la antigua iglesia los que absorben y difuminan las animadas conversaciones en el vacío.

Entrada parador Lleida
La piedra 'vinaixa', propia de esta tierra, mantiene el legado histórico del edificio.

Los pasillos que rodean el claustro y la majestuosa escalera conservan la piedra original, llamada floresta o vinaixa, cuya cantera está situada a unos cuarenta kilómetros de Lleida. Por coherencia, para actualizar el suelo del comedor se ha utilizado esta misma piedra vinaixa, aunque visualmente pueda parecer otra. Pues necesitará décadas y miles de pasos para lucir el mismo aspecto brillante y desgastado de la piedra original del edificio.

PARADOR DE LLEIDA - Carrer Cavallers, 15. Lleida. Tel. 973 00 48 66.

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