Rías Baixas

Un hórreo de lujo en la Quinta de San Amaro

Las Rías Baixas siempre han tenido algo de misterioso. Es como si el clima brumoso y húmedo que las caracteriza no fuera más que un engaño para esconder sus secretos a ojos de los extraños. La Quinta de San Amaro, en el municipio pontevedrés de Meaño, es uno de esos secretos: un espléndido hotel rodeado de las viñas donde nace uno de los productos con más tradición gallega, el Albariño.

La combinación perfecta entre lo rústico y lo moderno, entre tradición y vanguardia. Éste el difícil ejercicio que han conseguido los propietarios de la Quinta de San Amaro, un hotel que esconde belleza tanto por dentro como por fuera. El complejo está compuesto por tres edificios de piedra (de más de cien años de antigüedad) que han sido rehabilitados, además de otros de nueva construcción que se utilizan para los servicios del establecimiento. La joya de la corona de este hotel es un hórreo (el granero tradicional en Galicia, Asturias y Cantabria) que ha sido completamente restaurado y se utiliza como espacio común en el que podemos descansar o tomar una copa con vistas al valle del Salnés.

Terraza del Hotel Quinta de San Amaro.
Terraza del Hotel Quinta de San Amaro.

 

El alojamiento cuenta con 14 habitaciones, todas ellas con una cuidada decoración que respeta la tradición rústica de la zona sin privarnos de ningún lujo. La mejor recomendación es solicitar, siempre que sea posible, una de las habitaciones con terraza (existen tres) porque desde ellas se tiene una panorámica espectacular del entorno.

La Quinta de San Amaro, además, nos guarda otras sorpresas como una estupenda piscina frente a los viñedos y una terraza a la sombra de las parras, ideal cuando el buen tiempo acompaña; así como una biblioteca, con chimenea incluida, para disfrutar de la lumbre durante los fríos inviernos gallegos.

Entre molinos y bodegas 

Aunque en cualquiera de estos rincones del hotel nos quedaríamos para siempre, lo cierto es que a su alrededor tenemos infinitas propuestas de ocio para disfrutar a lo grande de las Rías Baixas.

Una de las opciones con más encanto es dar un paseo a caballo por el valle, alquilar unas bicicletas de montaña o practicar senderismo por alguna de las rutas promovidas desde la página web de la comarca del Salnés. Entre los itinerarios con más encanto se encuentran la Ruta de los molinos de Lores (en el propio Meaño) y la Ruta de Os Lagarteiros (que discurre por las laderas del monte Siradella). En la misma web podemos conocer también las bodegas de la comarca, donde descubriremos el producto estrella de la zona, el Albariño, que tiene Denominación de Origen Rías Baixas. Si el tiempo acompaña y nos gusta el golf, otra alternativa es acercarnos a los campos de Meis o de La Toja.

Las mejores vistas del valle donde nace el Albariño. Un lujo para la vista y el paladar

La ubicación de la Quinta de San Amaro es ideal para conocer uno de los lugares preferidos por los gallegos, la playa de Sanxenxo, que se encuentra a solo siete kilómetros del hotel. Pasear por la arena aprovechando la marea baja es una sensación única.

Y quienes quieran sumergirse en la cara menos conocida de Galicia pueden atreverse con el buceo, que se practica en la cercana población de O Grove. El Centro de Buceo Bahía-Sub  realiza salidas a la isla de La Toja y por la ría de Arousa. Si el frío de las aguas nos hace cambiar de idea, siempre podemos optar por un paseo en barco.

Del mar al plato

La gastronomía del Salnés, por supuesto, tiene al pescado y el marisco como protagonistas. Especialmente interesante es la gran oferta de restauración que encontramos en la zona de Sanxenxo. Una apuesta segura es el Mesón Don Camilo y La Taberna de Rotillo, reconocida por el revolucionario uso de las algas en la cocina. Para los fieles a la carne también hay propuestas de calidad, es el caso del Asador do Museo, también en Sanxenxo, donde probar las cualidades de la ternera gallega.