Si existe un lugar en el que perderse dentro de Monteagudo, ese es sin duda el mirador de Eras Altas. Ubicado en una de las zonas con más Historia de toda la villa, antaño era el lugar donde los agricultores desempeñaban sus labores, es sinónimo de tranquilidad. En pendiente, se accede a él por unos troncos de madera colocados a modo de escalera. De madera también son las barandillas que delimitan el espacio por los laterales. Desde el arenoso terreno, en el que existe una especie de mural del pueblo, observamos toda la villa. La vista es espectacular y el tiempo parece detenerse. Entre los árboles, la iglesia de Santa María de la Magdalena y el castillo destacan por encima del resto. Por si fuera poco, el Moncayo, la cima más alta de todo el Sistema Ibérico, también quiere formar parte de una panorámica que guardaremos para siempre en nuestra retina.