Fiestas del Ángel o de la Vaquilla

Teruel (Teruel)

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La memoria de esta fiesta se pierde en orígenes medievales, cuando a la cárcel de la ciudad llevaban varios toros para que fueran capeados por los presos; una vez matados, servían de alimento a los reclusos. Por la bravura de las reses, se conducían atados con fuertes maromas para impedir que se desmandaran por las calles del pueblo. La gente se concentraba a lo largo del paseíllo y, envalentonada por el animal maniatado, lo cizañeaba y provocaba ante el júbilo de los asistentes.
Este es quizá el comienzo de estas fiestas que continúan hasta hoy en día, no exenta a los vaivenes del tiempo, que unas veces las prohibieron y otras las autorizaron. El lunes de vaquilla, de madrugada, uno a uno, hasta cuatro toros ensogados por el testuz se trasladan desde la plaza de toros hasta la Ronda, acompañados por cientos de corredores. Muchos integrantes de diversas peñas van disfrazados o con indumentaria propia, lo que añade colorido al recorrido; al mediodía se repite el ritual con vaquillas pequeñas y son los niños, acompañados de los abuelos, quienes emulan el recorrido de los mayores, en la plaza del Torico.
En la plaza de toros, los adultos muestran la bravura del animal, colocándole muñecos de paja para que los embista. El momento de mayor emoción se produce cuando uno de los participantes logra colocarle un pañuelo al astado. En ese momento, el gentío de la plaza estalla en júbilo y las charangas de música resuenan con fuerza. Por la noche, verbenas y tracas animan los días que dura el festejo. Quitarle el pañuelo al ensogado marca el fin de las fiestas, que se prolongan durante casi una semana, en fecha variable, después de San Pedro y antes de San Cristóbal, en el mes de julio.

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Localización

Plaza de la Catedral, 1 44001 Teruel