Flix

Resguardada por el mayor meandro del Ebro

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El río Ebro, a su paso por la comarca en la que se asienta la localidad tarraconense de Flix, crea un meandro perfecto. La ubicación estratégica del lugar ha hecho que, a lo largo de la historia, hayan sido muchos los que han pasado y han dejado su huella por estas tierras. Un paseo por su casco antiguo descubre la importancia que tuvo la población durante la Edad Media, con sus calles de soportales en cuyas piedras se contemplan antiguas inscripciones y escudos heráldicos. En el centro sobresale la Iglesia de la Mare de Déu de l’Assumpció, gótica y con un interior bellísimo. A seis kilómetros de Flix se encuentra la delicada ermita, también gótica, del Remei.

El paseo por la Historia prosigue en este municipio en el antiguo molino de aceite, aún en activo desde el siglo XVIII, y en los restos del Castell Vell, del que se tiene constancia desde el siglo X. El Castell Nou, construido en un promontorio sobre el Meandro de Flix, relata en cambio episodios más recientes, de la época carlista. Esta construcción ofrece desde lo alto una imagen perfecta del Meandro de Flix, de la curva que traza el Ebro y de la valiosa Reserva Natural de Fauna Salvaje, habitada por numerosas colonias de aves. Estos paisajes también fueron trascendentales durante la Batalla del Ebro. De aquella contienda queda el triste recuerdo en un refugio antiaéreo, convertido hoy en museo. En este tramo del Ebro sobrevive uno de los pocos pasos de barca tradicionales para cruzarlo, hecho con dos laúdes. Otra forma, sin duda, de preservar la memoria.

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