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Grisel

Regreso a la Edad Media y una sima de leyenda

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En las estribaciones del macizo del Moncayo se sitúa Grisel, una pequeña localidad con un importante legado medieval que se refleja sobre todo en su imponente castillo (siglo XIV), una de las mejores fortificaciones de la comarca. Otro de los edificios sobresalientes de la población es la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), con interesantes retablos y tallas de distintas épocas en su interior.

Es obligado acercarse al Pozo de los Aines, una espectacular y singular sima natural con un microclima especial en la que abundan los helechos y que está muy vinculada a una leyenda de la Edad Media. En el mismo pozo, al que se puede acceder y realizar una visita, hay un magnífico mirador natural. Una buena manera de conocer Grisel es recorriendo sus rutas y senderos, perfectamente acondicionados. En el camino nos toparemos con sorpresas como el Mirador de la Diezma, con vistas al Moncayo, el Valle del Queiles y el Valle del Ebro. También contemplaremos la Ermita de Samangos, en un despoblado medieval, varias bodegas subterráneas y las casillas de pico, unas tradicionales construcciones rústicas en piedra seca repartidas por el monte –muchas de ellas rehabilitadas– que servían de refugio y almacén para los labradores.

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