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La Fatarella

Teñida con olivos y avellanos

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El color de los olivos y los avellanos tiñen muchos de los rincones de La Fatarella. Con los frutos de estos dos árboles, de gran calidad, se elabora uno de sus postres típicos, la coca de avellanas, una tentación obligada en esta localidad tarraconense, que puede también presumir de otras viandas, como los embutidos artesanales, tales como las morcillas o las longanizas, y el vino.
Si has terminado de catar su gastronomía, puedes ir a probar su historia. Adentrándote en su casco antiguo es como mejor la saborearás, ya que en este lugar nos encontraremos pequeñas y enredadas calles, casas solariegas, un aire medieval, la Fuente de San Juan, del s. XVI, y la iglesia de San Andrés, del s. XVII. Siguiendo con los templos religiosos, puedes ascender hasta el lugar en el que se ubica la ermita de la Misericordia, lugar desde el que podrás contemplar toda la localidad, y para terminar, puedes visitar también la ermita de San Francisco.
Para terminar con buen sabor de boca, que mejor que pasarte por las Fiestas de San Blas, en las que no hay que olvidar probar el pambeneit.

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