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Móra d'Ebre

La fuerza del Ebro en un antiguo enclave morisco

Mucho dice su nombre, Móra d’Ebre, de su pasado como enclave morisco. La capital de la comarca de la Ribera de Ebro está situada entre dos pasos de montaña, el Pas de l’Ase y el de Barrufemes, en la orilla derecha del río Ebro. Sin duda, un lugar estratégico desde el que era fácil divisar al enemigo y estar protegido. La ciudad se extiende por la ladera de una pequeña colina coronada por el Castillo de Móra, del que hoy quedan las murallas exteriores y los restos de dos torreones.

El casco antiguo está formado por callejuelas estrechas y empinadas y lugares tan pintorescos como la Plaça de Baix, donde estaba el antiguo puerto fluvial con un mirador sobre el Ebro. Allí se observan varias inscripciones que muestran la altura a la que llegó el Ebro en las riadas más importantes. Aquí también está la Iglesia Prioral de Sant Joan Baptista, cuyo edificio es una síntesis de estilos románico, gótico, renacentista y barroco. Deambulando por Móra se llega a la Plaça de Dalt, donde la ciudad rinde tributo a uno de sus hijos insignes, el escultor Julio Antonio, con una escultura realizada por el también escultor Santiago Costa, nacido como el anterior en Móra d’Ebre. En esta misma plaza el visitante puede detenerse frente a la Casa Montagut, del siglo XVIII. Varias son las iglesias que irá encontrando en su recorrido por el centro, como también son numerosas las ermitas construidas en las afueras. Por sus vistas destaca la del Calvari, cercana a las ruinas del castillo, y también la de Santa Magdalena, del siglo XIII, de reducidas dimensiones. El Ebro ha guiado desde siempre la vida de Móra d’Ebre. Hoy el río se ha convertido en aliciente turístico gracias a la práctica de los deportes náuticos, la pesca y a los típicos paseos por sus orillas recorriendo el antiguo camino de sirga.

Información de contacto

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    977400012

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    http://www.moradebre.cat

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