Puigpelat

Una mina de agua para la Tarraco imperial

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Entre los ríos Francolí y Gaià y sobre un montículo se alza este pueblo con espléndidas vistas a la comarca del Alto Campo, rodeada de campos de viñas, almendros y algarrobos. En los alrededores de Puigpelat se han descubierto numerosos vestigios romanos que atestiguan la importancia que esta zona tuvo para el desarrollo de la gran metrópolis, Tarraco. Desde aquí se llevaban el agua hasta la ciudad imperial a través del acueducto construido en tiempos de Augusto. El agua se recogía en la Mina de l’Arquebisbe, llamada así por la restauración que llevó a cabo en 1798 el arzobispo de Tarragona.

Por el contrario, un paseo por el centro del municipio nos recuerda la Edad Media, con elementos arquitectónicos como el arco gótico que se conserva de la antigua muralla, conocido como el Portal. Pero quizá el elemento más destacable en Puigpelat es la Lauda Sepulcral del Comendador de L’Hospitalet Fray Bernat Pavía (siglo XIII), que se encuentra actualmente en la Iglesia de Santa María. La Lauda procede de la antigua Ermita de la Verge de l’Hospitalet o de la Llet, de la que también se conserva la imagen original que presidía el retablo central, una talla de finales del siglo XIII que en la actualidad se exhibe en el Museo Diocesano de Tarragona.

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