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Tafalla

Sabor medieval en la capital de la Navarra Media

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El agua del Zidacos recorre Tafalla, rodeada de prados, huertas y campos de cereales. Es un municipio de origen medieval y residencia de reyes navarros, con muros de piedra y calles adoquinadas que han resistido guerras de todo pelaje –navarros contra aragoneses, españoles contra franceses–, y que conducen a plazas con personalidad, como la placeta de la Pulgas y la Plaza de Francisco de Navarra. El fervor religioso ha cristalizado en Tafalla en monumentos como la Iglesia de Santa María, la Iglesia de San Pedro, el Convento de las Concepcionistas Recoletas y tres bellas ermitas: la de San Nicolás, la de San Gregorio y la de San José. En el siglo XVII deslumbró en esta villa el poderío de la familia Mencos, que construyó su palacio y financió el convento de las Recoletas. La arquitectura civil de la ciudad tiene también otros puntos de interés en el Palacio de los Marqueses de Falces, el Palacio del Marqués de Feria, la Plaza de Navarra y los restos que aún se conservan de la antigua muralla. Los vecinos del municipio peregrinan en dos romerías cada año, la de Ujué y San Gregorio, y transitan por una magnífica red de cinco senderos señalizados alrededor del municipio.

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